9.70. CMLP LXX – 2014/16

CMLP70_RelaciónDeIngresante3erAnno
CMLP70_RelaciónDeIngresanteProfesores&Instructores

Al iniciar estas líneas un sentimiento invade nuestro ser, el evocar los momentos vividos hace traer a la mente esa frase tan trillada,”recordar es volver a vivir.”

Nuestra Gloriosa LXX promoción y su paso por el prestigioso Colegio Militar Leoncio Prado. Hace ya más de 4 años, 365 cadetes se internaron a esta que sería su nueva alma mater, mientras ingresaban cada uno de ellos, iban poco a poco alejándose de su familia, alguna que otra lágrima rodó por sus rostros, pero era limpiada rápidamente por el temor de ser visto por algún monitor o por los que serían sus nuevos técnicos y suboficiales; con todas sus pertenencias iban esperando que pasaran lista sus monitores para -posterior a ello- formar en cada una de sus respectivas secciones.

El tiempo iba pasando, mientras cada uno de ellos formaba se iban adentrando, poco a poco, en este nuevo mundo lleno de experiencias y situaciones inesperadas. ¡PERROS 1, 2 ,3 ¡ALZA LA CARA, SACA PECHO! Cómo olvidar esas palabras que fueran las primeras escuchadas y las que serían las más repetidas durante todo el primer año en este nuevo mundo. Luego de que el sol empezara a caer, se dirigieron a cada una de las distintas cuadras, siendo en total 10 secciones, íbamos dejando nuestras pertenencias, pero recordando al mismo tiempo a cada uno de nuestros familiares, la tristeza invadía los corazones de algunos y otros sentían un orgullo inimaginable por la decisión que habían tomado. Fue en esa noche, en esa noche tan recordada, donde conocieron a sus monitores de la primera camada.

Qué dura puede ser la vida de un cadete recién ingresado, y qué decisiones este debe de tomar para continuar y no desfallecer para cumplir la meta que se ha trazado. Durante unos días se nos entrenó de manera rigurosa, nos enseñaron los conceptos básicos de nuestra alma mater: Disciplina, Moralidad y Trabajo; la forma de la vida militar y lo que esto conllevaba, fue así que luego de varios días se realizó la ceremonia de ingresantes, en la cual asistieron nuestros familiares, qué difícil fue quedarse ahí parado mientras ellos nos saludaban, y nosotros, sin poder hacer nada, ya que estábamos siendo formados para únicamente mantener la misma postura durante toda la ceremonia, es allí donde tanto el Coronel Director del CMLP , como el cadete que ingresó en primer puesto de la promoción dieron un discurso, el cual si ha de ser recordado, es por aquella frase que los guio a cada uno de ellos, la cual fue: “Todo sacrifico tiene su recompensa”. Nunca podrá ser olvidado aquel día cuando el Brigadier General del colegio ingreso a la cuadra de los cadetes de tercero, cada uno de ellos asustados, cerraban sus ojos, levantaban su cabeza lo más alto que podían, ya que esa persona debía ser la más respetada por todos. El cual nos dijo lo siguiente; “el tiempo pasa rápido, pronto será el Día de la Madre y saldrán por primera vez, luego vendrán las olimpiadas internas, y cuando menos se crea, habrá acabado el tercer año, el cuarto año pasará de una manera fugaz y, en un abrir y cerrar de ojos, estarán acabando su segundo año dentro de este glorioso Colegio Militar; gracias padre, gracias madre por fin soy cadete de quinto año” esta frase fue dicha por el ya mencionado hacia cada uno de los cadetes y nos sirvió a todos para continuar en esta senda. Luego de ello, cada fin de semana recibíamos visitas los domingos; lo más difícil de aquellas visitas era despedirse de nuestras familias, las primeras semanas fueron un cambio brusco y drástico en cada una de nuestras vidas, pero con el tiempo eso iba cambiando y nuestro carácter iba fortaleciéndose a tal punto de que se iban sintiendo mucho más identificados con su compañía.

Costó mucho, pero al fin estaban a pocos días de salir nuevamente a la calle, de volver a reencontrarse con sus familiares y amigos, una noche previa cada uno de ellos mientras lustraba sus zapatos, escuchaba rumores, ¡el uniforme de gala no llegaba aún! Habían esperado tanto, pero el uniforme no llegaba, qué frustrante y triste fue esa noticia, luego de ello recibieron la orden de ordenar su uniforme camuflado, ya que así saldrían a su ceremonia el día posterior a ese. Hasta que a las 3 a.m. llegó la luz de esperanza, llego un camión donde estaban todos los uniformes de gala, así que se alistaron rápidamente para que la ceremonia fuera perfecta; después que esta culminó, cada uno de los cadetes de la LXX promoción desfilaba hacia la puerta para que así, como en marzo ingresaron, ahora en mayo volvían a salir por un fin de semana. Luego de ese acontecimiento no todos los cadetes optaron por continuar, fue difícil saber que muchos amigos ya no estarían más, pero sus decisiones ayudaron a que esa promoción que desfilaba siempre con las palabras “SEPTUAGÉSIMA GLORIOSA PROMOCION, HALCONES” fuera aún mucho más unida, luego de ello se dieron acontecimientos importantes como la entrega de armas, la cena de confraternidad, las olimpiadas inter colegios militares y las olimpiadas internas; es así como de un momento a otro se acabó ese año para la promoción.

Luego de unas vacaciones extensas para unos y para otras no tan largas, en vista de que hicieron cursos de paracaidismo y de fuerzas especiales; regresaron a su alma mater con ganas de aprender mucho más, sabían que su trato era distinto en vista de que ya no eran de tercer año pero que eso conllevaba más responsabilidad ya que tenían que dar el ejemplo a los cadetes que recién ingresaban, la vida de aspirante es mucha veces la más bonita, la más relajada y en la que puedes conocer mejor a todos los hermanos que te rodean, saber de su vida, sus problemas, sus metas, aspiraciones y demás.

El acontecimiento más importante para esta promoción eran las olimpiadas inter años, la cual fue tomada con mucha responsabilidad por cada uno de ellos, lamentablemente no se tomaran decisiones correctas en esas olimpiadas ya que a pesar de que tanto 4to y 5to año quedaron empatados en puntaje, las reglas -que fueron explicadas recién en ese momento- y daban como perdedor a 4to año, en principio el dolor y la rabia fue amarga, pero ellos dentro de sí sabían que habían sido los campeones y no importaba que fuera lo que decían los demás años y demás personajes que no pertenecían a esa compañía, es así que luego de terminar la ceremonia protocolar en el estadio fueron los que más rugieron su lema y fue así como iba terminando otra etapa, la etapa del lema “¡SEPTUAGESIMA GLORIOSA, PROMOCION PUMAS!”

Luego de unas vacaciones nuevamente extensas para unos y cortas para otros por el curso de monitores, se dio inicio a un nuevo año dentro de esta ciudad y ahora la responsabilidad era muchísimo mayor por todo lo que conllevaba ser los amos y señores del Colegio Militar Leoncio Prado. Guiamos a los nuevos ingresantes, a la promoción 72, y en sus rostros nos veíamos reflejados cuando recién ingresábamos, bellos momentos serán recordados por siempre, cada canto que identificaba a nuestra compañía, dos de los más recordados el “infa” y el infaltable “yus” que fue una de las máximas representaciones de unión entre promoción. Cada día ser jefes de mesa, los monitores que en cada trimestre cambiaban para ir a las distintas compañías, las olimpiadas nuevamente en la cual ganamos sin ningún tipo de duda y lo más imponente de todo fue el último día juntos, nuestros ultimo yus en una noche fría y oscura, pero que fue volviéndose cada vez más emocionante e intrigante con el pasar de las horas, desfilamos con nuestro lema de 3er año, posterior a ellos con el de 4to y finalmente cantamos en lo que sería una de las últimas veces que diríamos el lema “SEPTUAGESIMA, GLORIOSA PROMOCION SUPERIOR” y luego de ello seguir rotando para que así pudiéramos demostrar que lo habíamos logrado, habíamos acabado juntos y habíamos dejado un muy buen legado que eran nuestros hijos de la 72 promoción ya que veíamos como cada día buscaban perfeccionarse y cambiar así como también nosotros lo hicimos en su momento.

La fecha más triste fue el Día de la Ceremonia de Graduación; cada uno de nosotros se acercaba a la autoridad correspondiente para que nos fuera entregado un certificado, que más que nada decía que habíamos cumplido la meta planteada, luego de unos días, nuestra fiesta de promoción, y es así como acabo una maravillosa etapa para cada uno de nosotros, tal vez ya no nos vemos como antes pero sabemos que siempre estaremos los unos para los otros y que logramos dejar un legado, un legado de una promoción que se planteó dar siempre el ejemplo y ahora estamos más que orgullosos de ser exalumnos de esta prestigiosa alma mater y, siempre, a pesar de las dificultades diremos “alto el pensamiento, como una bandera”.

Brigadier General –  LXX Promoción Napurí Vásquez, Joshua Joel

k

Deja un comentario