9.68. CMLP LXVIII – 2012/14

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El grito de más de 200 cadetes que visten el uniforme camuflado hace temblar el Colegio Militar Leoncio Prado. Se escucha a lo lejos ¡Sexágesima Octaba Promoción Superior! Y con el grito, tres años de historia perduran no solo en el recuerda, ha marcado nuestras vidas. Alto el pensamiento…

Han pasado 6 años desde que ingresamos al Colegio Militar. Somos una promoción reciente que se ha formado entre los años 2012 y 2014. Quién iba a pensar que en estos tres años viviríamos incontables y maravillosas experiencias en el Cuartel Hoyos Rubios y en el Colegio Militar Leoncio Prado. Como lo habrás notado fuimos la segunda promoción en cursar el tercer año de secundaria en el Cuartel Hoyos. En aquel tiempo aún se permitía que nos llamaran perros. Cuando estuvimos en quinto año de secundaria y asumimos el comando no se nos permitió llamar a los nuevos ingresantes perros. Los tiempos cambian, pero El Leoncio Prado siempre perdura y con él sus más destacables tradiciones.

Los primeros meses estuvimos internados y no se nos permitía salir, como cualquier promoción. Pero lo que nos diferencia fueron las instrucciones y masacres que recibimos en los arenosos campos de instrucción del Ejército por todo nuestro primer año porque nos formaron en el Cuartel del Ejército Hoyos por el motivo de la remodelación del Colegio Militar que se encuentra en el Callao. Las antiguas y nuevas promociones conocen el sudor cerca al mar, nosotros la 68 conocemos el olor del desierto y el sudor en los arenosos y calurosos campos de entrenamiento del Ejército. Corríamos a través de pequeños cerros y estudiábamos en carpas blancas que habían instalado para que podamos estudiar. Nuestras clases empezaron en abril por lo que desde marzo día, tarde y noche recibíamos instrucción militar. Estas experiencias nos marcaron como una promoción diferente, un profesor amigo mío que dicta Historia en el CMLP me dijo: “Para juzgar a alguien primero tienes que conocer su historia, y recuerda que los errores del pasado no los puedes volver a cometer”. Hoy conoces a la promoción 68 espero que esta reseña pueda ayudarte a entender nuestra formación y también lo que sentimos en tres años maravillosos. Nuestro Capitán de compañía Orellana, nuestro comandante de batallón Gálvez y nuestro Coronel David Ojeda Parra quedan en nuestra memoria porque nos formaron con la dureza y disciplina que ha caracterizado a las promociones del Colegio Militar. Entendimos lo que significa hermandad y espíritu de cuerpo si nos preguntamos la definición te daremos muchas pero nuestras acciones hablan por nosotros.

El tiempo pasó y así llegamos a cuarto año. Retornamos al Callao. Nuestro Capitán de Compañía sería Mogrovejo Llerena Juan. Un oficial que recordamos por su rectitud y su impecable comando nos acompañó también cuando estuvimos en quinto año. Ganamos las Olimpiadas en cuarto, recuerdo que la promoción en ese momento quería que de todas maneras cantáramos el lema “SUPERIOR”. Demasiadas tradiciones se fueron disipando con el tiempo, espero que las promociones venideras exijan a los oficiales porque somos nosotros los cadetes los que damos vida al Leoncio. Asimismo, en cuarto año aprendimos que la disciplina es importante, pero desde otra perspectiva. En tercero la disciplina se mostraba como obediencia, pero en cuarto aprendimos que la disciplina trabaja también como ejemplo, “PORQUE TERCER AÑO TE OBSERVA”.

Por otro lado, fuimos la segunda promoción en comandar en el remodelado Colegio Militar Leoncio Prado. Nos ganamos ese derecho y lugar por los dos años que pasamos. Aprendimos a comandar y a depender de nuestras decisiones. La formación de tercer año estaba en nuestras manos porque fuimos los que los recibieron e instruyeron no solo para el Colegio Militar sino para toda la vida. El dicho: “Cadetes tres años, hermanos toda la vida” surgió no solo como concepto si no como hecho en nuestras filas. Nuestro primer lema fue: “Me dirijo a ti señor para pedirte solo a ti lo que jamás te pedí, dame fortaleza y honor porque mi destino es nunca rendirme porque mi misión es la victoria o la muerte” Si bien, nuestro lema lo escuchamos en la escuela de paracaidistas (de ahí surge nuestro lema), son aquellas frases las que resumen nuestros tres años. Desde nuestro ingreso hasta nuestra graduación no ha habido un solo día de semana a excepción de los feriados y fechas extraordinarias en las cuales no hayamos marchado, desfilado, cantado, y reflejado la fortaleza y el honor del ejército. Tuvimos nuestros tres años de gloria. Todo pasa, todo llega. Esta reseña se escribe un 31/07/2018 a 6 años de nuestro ingreso. ¿Cuánto hemos cambiado? ¿Cuánto hemos conseguido? Nunca nos rendimos, tampoco nos rendiremos. Como promoción tenemos metas: estar unidos, ayudarnos, estudiar, trabajar, etc. Finalmente, agrademos a la organización que permite a las promociones realizar reseñas. Como promoción y ex leonciopradinos queremos expresar humildad y agradecimiento a todas las anteriores promociones. Hemos escuchado innumerables historias y anécdotas de la 66, 40, 57, etc les deseamos los mayores éxitos y expresamos nuestros mayores respetos. Estamos presentes y dispuestos para colaborar porque hay mucho por hacer y todos sabemos que el lema: “Alto el pensamiento como una bandera” refleja trabajo, responsabilidad y compromiso…

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