9.55. CMLP LV – 1999/2001

CMLP55_RelacionDeIngresantes3erAnno

GRATOS RECUERDOS – “LV, LA MEJOR”

Cómo no recordar nuestro glorioso Colegio Militar Leoncio Prado, si muchos de nosotros somos personas de bien y de éxito gracias a las enseñanzas y vivencias de esos tres felices años; cómo no recordarte, si solo éramos adolescentes de entre 13 a 15 años que se internaban a una vida llena de incertidumbres lejos de padres y familiares; cómo no recordarte si ahí conocimos a nuestros nuevos hermanos para toda una vida, compartiendo experiencias inolvidables e irrepetibles que sólo se viven en nuestro glorioso CMLP.

Quién no recuerda el día de internamiento, aquel desfile donde lo único nuestroeran: terno, camisa, corbata, calzoncillo y zapatos; era lo único que llevábamos rumbo a nuestras cuadras, despidiéndonos de los nuestros para, así, iniciar nuestra nueva aventura castrense.

3er año, “Perros”, automáticamente comenzaban a aparecer en nuestro vocabulario palabras y frases que formarían parte de nosotros eternamente; “toda orden se cumple sin duda ni murmuraciones”, “¡tres últimos!”.

Fuimos parte de un batallón de elite donde los oficiales al mando fueron muy exigentes con nosotros, El capitán Berrú Marreros, Orlando, Jefe de compañía de 3er año, reventaba sus talones al punto de parecer caer cuando daba parte, fueron tan estrictos nuestros primeros días que, por un mes completo, nos sancionaban desayunando, almorzando y cenando en sólo 5 minutos; por ello hasta ahora, muchos tenemos la costumbre de comer muy rápido.

Cómo olvidar que desde perros fuimos la promoción más sobresaliente gracias a tan exigentes instructores donde el rigor se mantuvo los tres años; cómo no recordar las mini-maratones desde el colegio hasta La Punta, ida y vuelta, con el mayor Horna, donde aprendimos moral, compañerismo, trabajo en equipo; quedan recuerdos de compañeros a punto de desistir en esta consigna pero todos ayudábamos cogiéndolos de los brazos o empujando el uno al otro, para que nadie quede rezagado; cómo no recordar que aunque el cuerpo ya no daba, emergía una fuerza inexplicable que hacía que continuemos nuestra consigna, al punto de haber llegado a la meta y seguir trotando en el mismo lugar. Cómo no recordar nuestro bautizo, si desde las 0:00 hasta las 4:00 horas cumplimos esta tradición, en ese entonces ya estábamos enganchados hasta los huesos y orgullosos de sentirnos Leonciopradinos, sin darnos cuenta cumplíamos “La Perrada”, el primer peldaño y tradición en esta gloriosa institución.

4to año, “Aspirantes”, nuestro capitán dejó el mando y el teniente Loayza Mendívil, Mario, asumió el cargo, porque el comando nunca muere, dirigiendo los dos años siguientes; caballero, riguroso y digno instructor siempre buscando y encontrando la imperfección, gran gesto que muchos de nosotros aún agradecemos.

Descubríamos el arte de comandar y ser comandados, éramos la única promoción impar dentro de la institución, por eso nos tocaba estar pendientes de la picardía, tratando de enojar a nuestros técnicos con cánticos provocativos como la de “LV LAMÁS”.

5to año, nuestro momento de comandar, ser amos y señores del Colegio Militar; nuevas tradiciones por cumplir, curso de monitores, llevar ¡por fin! esos tres galones y de buscar a nuestro ‘hijo’ en la promoción ingresante. Los que gozamos estos gloriosos días estamos agradecidos de lo que el CMLP nos brindó.

Imposible olvidar nuestro primer Reencuentro, sí, aún con 17 años de haber egresado, seguimos encontrándonos, reviviendo cada momento como si fuera ayer y que sigue dándonos la oportunidad de compartir en cada olímpiada o actividad, nuestro espíritu Leonciopradino y confraternizar ya no solo con nuestros hermanos de promoción sino ahora también con la vasta descendencia de excadetes que anualmente dejan sus dignas estructuras.

Querido Colegio Militar Leoncio Prado: la LV promoción te saluda en tu Boda de Brillante, 75 años y 75 promociones, todas con una historia que contar, cada cadete con ese vínculo de hermandad, llevándote como estandarte a todos lados, en nuestra mente, en nuestros corazones, en banderolas e, incluso, en los autos; orgullosos de la gran familia que somos, de tu himno y de representarte de la mejor manera a dónde vayamos, siempre recordando…

La peculiar pregunta:

¿CÓMO ESTÁ LA MORAL?

Rugiendo la respuesta:

¡Alta!
¡Muy alta!
¡Mil veces alta!
¡Como el sol, la luna y las estrellas!
¡El Leonciopradino no nace! ¡SE HACE!
¡La mente domina al cuerpo!
¡¡¡LEONCIOPRADINO!!!

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