PPK, el presunto republicano

“El gobierno de PPK solo se asoma a ser el epílogo mediocre de una transición democrática agotada ya luego de las gestiones de Toledo, García y Humala”

Juan Carlos Tafur

Hay que decirlo ya sin ambigüedad: este gobierno no ha entendido la responsabilidad que en la historia le correspondía asumir, la de darle un salto cualitativo a la transición democrática e inaugurar así una segunda transición, dándole impulso a una auténtica economía de mercado, a la institucionalización del país y a la concreción republicana de una salud y educación pública integradoras e inclusivas.

PPK no aprovechó la luna de miel inicial, cuando el Gabinete Zavala juró en medio de expectativas. Tampoco está dispuesto a hacerlo con el relanzamiento aprobatorio que le diera el nuevo Gabinete Aráoz (y que ya empieza a decrecer en medio de broncas internas entre el presidente y la primera ministra). Su ímpetu reformista parece agotarse en la solicitud de facultades legislativas, interpretando quizás lo que es un simple acto administrativo político como si fuera una suerte de epopeya.

Si uno revisa los alcances de las facultades solicitadas y por solicitar de los dos gabinetes de este gobierno, entenderá con rapidez que la visión oficial no tiene mayor alcance. No hay gran proyecto, no hay gran reforma, no hay aliento, solo un afán tecnocrático políticamente insípido.

A ciertos sectores antifujimoristas habría que responsabilizarlos de haberle adosado a PPK una dimensión republicana de la cual, en verdad, carece. Quien haya sido el autor del primer mensaje presidencial deberá ser contratado como el mejor maquillador político de la historia, al convertir un pálido hombre de negocios, de claro talante y sin empaque político, en el supuesto dique de defensa de una causa democrática en riesgo.

Ni siquiera los objetivos básicos, de agenda mínima, como el destrabe de las inversiones privadas y públicas, se han podido hacer bien en este gobierno. Y en los diversos problemas coyunturales presentados la nota es igualmente desaprobatoria. Esta ausencia visionaria es la que explica, de paso, por qué este panorama mediocre se da en medio de algunas gestiones ministeriales correctas.

Aun quienes, a pesar de todo, señalan que el otro escenario era peor, el de un fujimorismo aplastante con mayoría absoluta en el Congreso haciéndose de la presidencia, no pueden soslayar que alguna ilusión despertó una opción de centroderecha en un país que no debía cambiar de modelo, pero que estaba obligado a transitar un camino de reformas institucionales que reforzasen justamente aquello que se sentía que el fujimorismo podía amenazar.
El camino del desarrollo no suele hacerse a trompicones y se debe transitar por una evolución calma y gradual, sostenida en el tiempo. Pero hay momentos en la historia que ese andar pausado exige acelerar el paso y eventualmente dar saltos, porque así lo demandan las circunstancias o reclaman los pasajeros del vehículo social. Hoy el Perú está en esa encrucijada.

Así, muy lejos de inaugurar alguna etapa política en el país, el gobierno de PPK solo se asoma a ser el epílogo mediocre de una transición democrática agotada ya luego de las gestiones de Toledo, García y Humala.

La del estribo: a ver si los amigos de Latam agregan a sus recomendaciones a los pasajeros que la programación que brindan a través del aplicativo Latam Entretenimiento –a través de dispositivos móviles– se debe escuchar con audífonos. Está bien que anden en plan de competir con las ‘low cost’, pero de allí a que el avión parezca una ruidosa combi hay un trecho que no se debe consentir.

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