Narcisismo

Término que se usa en psiquiatría para la conducta o manía del tipo del Narciso mitológico. LLevada al máximo resulta en una personalidad anormal, con fantasías de poder y éxito, una necesidad de ser admirado, carencia de empatía, mucha envidia, creerse muy superior a los demás (delirio de grandeza = megalomanía), poseer más derechos que el resto -o estar exento de las restricciones de la ley-, estar por encima del resto de los mortales.
El narcisista tiene una autoestima muy vulnerable, no tolerando la crítica y sintiéndose ultrajado por opiniones contrarias. Obviamente, una persona con estos ingredientes y condimentos va a tener conflictos en su funcionamiento en sociedad. Es irónico que muchos de los políticos son destellantes ejemplos de narcisismo y megalomanía y que el electorado es tan increíblemente estúpido que los elige y reelige en sus cargos.
LAS PERSONALIDADES ANORMALES no tienen cura, y quienes las poseen tampoco buscan cura. Pueden ser solo modulados por psicoterapia y medicaciones. Y muchas veces, el que posee los rasgos indeseables aprende a ocultarlos estratégicamente (al igual que el pedofilo oculta sus apetitos). En mi vida personal y como consejo a los seres queridos yo me alejo lo más posible de un narcisista, megalomaníaco, sociópata, maás ra’pido que si fueran cocodrilos… y, por supuesto, yo no votaría por ellos en elecciones. Y mucho menos establecería lazos afectivos (amancebamiento, noviazgo, matrimonio).
En tiempos antiguos eran elegidos como verdugos o como piratas.

PINO.

Deja un comentario