¡Desprobados con cambio!

¡95% de desaprobados!
“Los profesores huelguistas les tienen más miedo a estos exámenes que el vampiro al crucifijo y por eso exigían tanto su desaparición o que les jalen mil veces en las pruebas (…) sin que les suceda nada”.
Aldo Mariátegui Peru21
Entre tanto barullo politiquero, pasó desapercibido un hecho de aquellos que son realmente los importantes de verdad: tan solo 10 mil y pico de los 208 mil profesores que postularon hace muy poco a la Carrera Pública Magisterial (CPM) aprobaron los dos exámenes exigidos (escrito y “desempeño”). ¡Es decir, solo el 5%!

Pero la historia es aún muchísimo peor en detalle: solamente 22 mil de esos 208 mil pasaron la primera prueba (la escrita). ¡Se jalaron a 186 mil! Como eran finalmente 37 mil las plazas totales ofertadas para ser “profesor nombrado” bajo la CPM (accedes a estabilidad laboral y ascensos), existían 15 mil vacantes (en total 37 mil) más que postulantes (en total 22 mil) cuando se dieron los segundos exámenes siguientes (“desempeño”). ¡Papaya!

Sin embargo, menos de un tercio (esos 10 mil) de todas las plazas disponibles con “nombramiento” (37 mil) fueron finalmente ocupadas tras la segunda prueba. Los otros 12 mil restantes –los que habían aprobado el escrito mas no “desempeño”– solo lograron ser “profesores contratados” (por un año). Las disparidades regionales también fueron dramáticas: en Lima aprobó el 64% de los postulantes finales contra el 4% en Loreto (¡148 docentes para 3,888 plazas disponibles!). Aquí está pasando algo estrambótico: o los postulantes son un desastre profesional o las pruebas son demasiado exigentes para un país donde la mayor parte de las facultades e institutos de Educación son una pantomima y la calidad de sus profesores públicos se refleja en dirigentes como Pedro Castillo. Ya comprendo por qué los profesores huelguistas les tienen más miedo a estos exámenes que el vampiro al crucifijo y por eso exigían tanto su desaparición o que les jalen mil veces en las pruebas de rendimiento sin que les suceda nada. Es que están en nada.

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