Hagamos cumplir un deseo

Hagamos cumplir un deseo
Ahora, en tiempos del mundial de Rusia, donde el patriotismo de muchos peruanos se mostró a tope, tomando en cuenta lo sucedido en Suiza, que llenó el estadio, como si fuera nuestra casa, es menester que dediquemos ese entusiasmo para apoyar al gobierno actual, aunque no seamos sus partidarios, pero sí exijámosle y colaboremos para que nos saque del hoyo profundo, donde -después de varias décadas- generaciones de peruanos viven, dada la falta de visión e incapacidad de los gobernantes que hemos tenido. Proponemos ahora de aprovechar nuestros recursos naturales, pero sin depredarlos, principalmente del agua, que es gratuita. Lo malo y lamentable es que existan personas a quienes interesa el aprovechamiento personal, dinero fácil, obtenerlo lo más rápido posible.

Gobierno, ponte bien las pilas –no te me duermas- pues no hay tiempo que perder, a pesar de las contradicciones existentes, con la pobre Constitución que nos gobierna, cuyo objetivo y ánimo es de volvernos ignorantes, donde abundan tantos entuertos. Nuestra Constitución ha sido hecha -a la medida- para vender nuestro país a cualquier pirata o corsario que se presente, a cambio del vil dinero, el mismo que se desaparece fácilmente en el exterior. El pretexto de privatizar, ha sido que el Estado es mal administrador, que no es cierto, no vivimos entre ladrones.

El entusiasmo despertado, debe ser la mecha que prenda nuestro permanente deseo de desarrollar el país, sin que importen los resultados obtenidos con los partidos del mundial, pues todo eso es pasajero. Seamos realistas. Será necesario -en adelante- que practiquemos deporte para conservar la salud física y sobre todo la mental, que tanta falta nos hace. Que sea una decisión nueva, espiritual, creadora, con una mística que -en forma natural- nos anime a adoptar un comportamiento de amor, de honestidad, de solidaridad y de principios, para favorecer a todos, con el buen criterio de lograr la igualdad de oportunidades. Deseamos un Perú que recupere la tradición perdida, donde debemos poner mucho amor, pues no es lo mismo ser peruano, que sentirse peruano.

Este estado de ánimo -deseamos- que sea contagioso, que nos obligue a pensar por el futuro de nuestros hijos y nietos, que el Perú alcance las metas que se pueden cumplir, acudiendo a las buenas relaciones internacionales que el país tiene, pues hay países que pueden tendernos la mano para lograr nuestros objetivos, para vivir en paz y armonía. Somos un buen país -que si sabemos negociar- podemos ser siempre excelentes clientes de muchos países desarrollados, a quienes es posible atender, abasteciéndolos con nuestros recursos naturales, a cambio de productos, maquinarias y tecnologías que ellos producen, que nos son necesarias y que les podemos cambiar o comprar.

Hace buen tiempo he propuesto y dicho:
“Con tantos recursos naturales,
no puedo concebir que haya miseria en el Perú”
Para hacer funcionar el país tenemos que colaborar, cada uno, desde su trinchera. Insisto en los que planean y los que ejecutan -repartiendo la carga- y en función de nuestras capacidades, podemos aportar porque sabemos como hacerlo.

En el Ejecutivo, sugiero que se reestructuren los Ministerios, que se permita realizar los trabajos y obras, coordinados con las Regiones, como una sola empresa, sin duplicidad de funciones. El Parlamento debe tener verdaderas Comisiones de Proyectos, proponer y crear leyes, que consoliden buenos planes de Desarrollo, contando con gente capaz, en vez de vivir discutiendo argumentos tontos, usados por los leguleyos de siempre, que se creen dueños de la razón y que todo lo saben, pero que no colaboran en nada, ni preparan leyes constructivas que generen ingresos; sólo consumen alegremente nuestros recursos, esa es su divisa.

Se tienen que orientar las actividades a la mejora de la atención a la Educación y la Salud, pero primero, debemos crear los ingresos económicos que financie lo que se planea hacer, aprovechando los recursos naturales y humanos que tenemos hoy -sin mente depredadora- aunque no sean perfectos. Mientras avancemos, iremos mejorando. Tenemos medios hasta por gusto, si eliminamos la verborrea, de los que nada producen.

Pensando en la memoria de Luther King, lo que se me ocurre ahor es hacer cumplir nuestro sueño o deseo de realizar nuestras metas, aprendiendo lo que es el verdadero amor, entre todos los hinchas, los hinchas del ¡PERÚ!

Muy atentamente
Carlos Zumarán Calderón
Montreal, 12 de julio 2018 Silvia, hija querida, feliz día
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carlos.zumaran39@gmail.com

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