No es feminicidio

No es feminicidio

“Por Juanita Mendoza Alva, y por tantas víctimas, corrijamos los errores, no torzamos la ley”.

Federico Salazar Periodista

Esneider Estela Terrones arrojó un recipiente con gasolina a su cuñada, Juanita Mendoza Alva, en su puesto de salchipollo, en un mercado de Cajamarca. La fiscal encargada, Mercedes Barrueto Salas, solicitó y obtuvo la prisión preventiva, bajo el cargo de homicidio calificado en grado de tentativa.

Hay críticas y exigencias de que se cambie el tipo penal. Todos piden que la acusación sea por feminicidio en grado de tentativa. La ministra de la Mujer, la Defensoría del Pueblo y algunos penalistas exigen la mayor pena del código para este sujeto.

El feminicidio se castiga con no menos de veinte años de prisión, según la última modificación aprobada en el Congreso. El homicidio calificado tiene una pena distinta, de no menos de quince años. Esto debe cambiarse. La pena debe reflejar el valor que damos a la vida de los seres humanos como tales.

La legislación hace una diferencia entre matar hombres y matar mujeres. El Congreso ha cambiado a no menos de 30 años la pena en caso de feminicidio con agravantes. La pena será de cadena perpetua, dice el código, si concurren dos o más agravantes.

Caso Juanita Mendoza: ¿Por qué se pide que sea calificado como tentativa de feminicidio? Juanita Mendoza Alva
Todos queremos que Esneider Estela Terrones se pudra en la cárcel. Solo podría dársele cadena perpetua, sin embargo, si el delito fuera feminicidio con agravantes.

Lamentablemente para nuestras ansias de justicia, Juanita Mendoza Alva no fue quemada viva por su condición de mujer, de pareja, de ex conviviente o algo parecido.

Feminicidio en la ley peruana es matar a una mujer “por su condición de tal” (art. 108-B). Si una pandillera mata a otra, eso, claramente, no es feminicidio. Feminicidio no es matar a una mujer, sino matarla porque es mujer (no porque es pandillera, para seguir el ejemplo).

Los contextos indicados en el código determinan el sentido de la frase “por su condición de tal”. Son: “violencia familiar; coacción, hostigamiento o acoso sexual; abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera autoridad al agente; y cualquier forma de discriminación contra la mujer”.

Juanita Mendoza no fue quemada por ser mujer, sino por haberse opuesto a la relación de su hermana con el criminal Esneider Estela Terrones. ¡Y cómo no iba a oponerse esta valiente mujer! Esneider era un delincuente. Quería hacer lo que le daba la gana. Esneider Estela Terrones se creía dueño del mundo y de la vida de las personas.

El sujeto fue detenido en diciembre del 2017 por tráfico de drogas. ¡Y fue puesto en libertad! Al mes siguiente, fue detenido como parte de una banda que robaba y desmantelaba motos y mototaxis. ¡Y fue puesto en libertad!

Aquí está la clave. La impunidad dispara la escala. El criminal va por más.

Si eres dueño de las drogas, y no pasa nada, si eres dueño de las motos, y no pasa nada, ¡serás dueño de las personas, y no pasará nada!

Estela Terrones, ¿fue liberado en aquel entonces porque coimeó o porque se aplicó una ley que es mala? Hay que averiguarlo. Hay que cerrarle el paso a la coima, pero sobre todo hay que cambiar la mala ley.

En el Perú no es lo mismo pedir justicia que pedir que actúe la justicia. La justicia actúa al hacer cumplir la ley. Pedir justicia es pedir que se respeten los valores de la vida civilizada.

La mala ley está lejos de hacer respetar los derechos de las personas. A pesar de este divorcio entre la mala ley y la justicia natural, sin embargo, no podemos instalarnos en modo linchamiento. Jalar de los pelos las figuras delictivas para poner una pena que nos dicta la indignación perfora la norma. Una norma perforada nos desprotege a todos y, por tanto, también a las víctimas.

Por Juanita Mendoza Alva, y por tantas víctimas, corrijamos los errores, no torzamos la ley. De una vez.

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