Prioridades invertidas

Que se mueran cientos de niños y ancianos en el Ande y en el Altiplano en épocas de friaje no tiene nombre, ni escusa al gobierno de turno por no prevenirlo, pues el friaje es recurrente ya, endémico anual se nos presenta con todo rigor mortal, ni siquiera en las alturas limeñas los pobladores más desprotegidos tienen como soportar las gélidas temperaturas como son las humedades costeñas, las enfermedades bronquiales como el hambre matan no solo peruanos, sino, también a sus ganados, me pregunto, ¿Es tan difícil construir refugios para esta población nacional andina, altiplánica y limeña? Donde tengan un ambiente dotado de calefacción central para abrigo, cocina comunal, posta médica y escuela incluida en esos refugios poblacionales para salvar a los niños de andar en busca de escuelitas perdidas en las alturas a horas de camino, además, se debe tener anexos, galpones para sus ganados provistos de forraje, agua y abrigo para que no se pierda el único capital de estas gentes; cada año se organizan grandes donaciones de ropa de abrigo y víveres no perecibles para esta victimas de la indolencia administrativa gubernamentales a todo nivel, ahí acaba nuestra solidaridad citadina, sin conocer o enterarnos, que esa ayuda precisamente, no llega a quienes más lo requieren, pues los responsables de hacerlo, no suben a los poblados aislados por las nevadas y se pierde lo recolectado, sabe Dios donde y quien se aprovecha de ello en su beneficio. Es hora de cambiar y decidir el apoyo que nos asegure la defensa en todo sentido de estos peruanos olvidados de la fortuna y por los gobiernos correspondientes, para que cada año salvemos a tantos niños y ancianos que mueren por ineptitud y desidia de los gobernantes que viven bien forrados y abrigados.

Roque

El Lunes, 9 de julio, 2018 14:08:50, Antonio Pereyra Meiggs <tonypereyra83@gmail.com> escribió:

Asunto: ¡PRIORIDADES INVERTIDAS!
“Seiscientos peruanos mueren de frío, los matan la indolencia y la incapacidad de quienes tienen en sus manos hacer un mínimo trabajo de prevención ante una tragedia recurrente”

Mucho se habla en los últimos días de los niveles de popularidad del presidente Martín Vizcarra, del primer ministro César Villanueva y del Gobierno. Según el último sondeo de El Comercio-Ipsos, el nivel de aceptación de Vizcarra es de 37% (habiendo descendido 15 puntos en un mes), situación que debe preocupar mucho a los asesores del mandatario, quienes ven cómo la luna de miel de la que gozaba desde marzo –cuando asumió la presidencia– se va desvaneciendo, sin que se perciban señales de que esto pueda mejorar en el futuro cercano.
Vale la pena preguntarnos por qué el ciudadano de a pie le va retirando poco a poco la confianza a este gobierno que surgió en medio de una crisis que apuntaba directamente al ex mandatario Pedro Pablo Kuczynski y sus negocios con Odebrecht mientras ejercía los cargos de ministro de Economía y primer ministro, respectivamente, durante el gobierno del ahora prófugo ex presidente Alejandro Toledo.
Vizcarra ha mencionado en repetidas ocasiones que su gobierno combatirá la corrupción, sin embargo –y aunque no tenga responsabilidad directa–, la gente no percibe resultados: Toledo sigue burlándose de la justicia con diferentes argucias, el ex presidente Ollanta Humala pontifica en cuanto espacio se lo permitan, cuando él y su esposa Nadine Heredia son incapaces de explicar el millonario desbalance patrimonial que se les ha detectado.
Estamos de acuerdo en que ninguno de los temas antes mencionados dependen directamente de la actual administración, pero también somos conscientes de que el peruano común solo percibe impunidad y la frase recurrente es “el Gobierno no hace nada”, y la verdad es que nadie hace nada.
Entre tanto, 600 peruanos mueren de frío, los matan la indolencia y la incapacidad de quienes tienen en sus manos hacer un mínimo trabajo de prevención ante una tragedia recurrente. ¿Tiene algo que decir la ministra de Salud? ¿Alguien le pide cuentas? ¿O acaso la vida de los 600 peruanos que mueren en las alturas de nuestro país vale menos que la de quienes tenemos la fortuna de dormir abrigados todas las noches?
Y mientras Vizcarra busca amistarse con la bancada que añora las gollerías que disfrutaban cuando estaba en el poder PpK, los escolares reciben textos sesgados e ideologizados y el ministro de Educación, Daniel Alfaro, no asume ninguna responsabilidad.
La muerte de Eyvi Ágreda nos golpeó fuerte a todos. A nadie le fue ajeno ese horrible crimen. Entonces el país declaró una cruzada contra la violencia a las mujeres. Un mes después, Esneider Estela Terrones mata a Juanita Mendoza Alva. Le prendió fuego porque se oponía a que tuviera una relación con su hermana. Este sujeto no tenía por qué estar libre, había sido acusado de robo, de tráfico de drogas y la justicia –o mejor dicho la injusticia– permitió que volviera a las calles.
La educación, la salud, la lucha contra la corrupción y un país sin violencia deberían ser los ejes en los que cualquier gobierno tendría que concentrarse, pero desgraciadamente las prioridades en nuestro país están invertidas y vivimos pendientes del último escandalete en el Congreso, y el frío nos sigue matando. ¿Y después nos preguntamos qué anda mal en nuestro país?

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