9.46. CMLP XLVI – 1990/92

El año 1990 vió nacer dentro de las viejas paredes del Colegio Militar Leoncio Prado a la Cuadragésima Sexta Promoción. Eran años violentos en el Perú, en los que el terrorismo azotaba a nuestro país y muy pocos querían involucrarse o comprometerse en un medio militar y, mucho menos, los padres accedían a entregar a sus hijos menores de edad a colegios de  internados. Sin embargo, pese a todos estos factores, nos congregamos un 10 de abril de 1990 en nuestra Alma Mater para iniciar lo que sería una de las mejores experiencias de vida para nosotros.

Cómo olvidar el primer día en que nos recibió nuestro Capitán de Año, Luis Caballero Toullier, y nuestros flamantes monitores que se encargaron de moldearnos de acuerdo a los usos castrenses y a las tradiciones leonciopradinas heredadas desde las primeras promociones.

Con el transcurrir de los meses y ya más cuajados, nuestra primera salida fue un 7 de junio de 1990, después de jurar fidelidad a nuestra sagrada bandera. Es así que iniciamos una trayectoria de tres años cargada de experiencias y anécdotas, motivo de muchas remembranzas en cada una de nuestras reuniones en la actualidad.

Tuvimos el honor de tener entre nuestros oficiales al entonces Mayor Juan Valer Sandoval, héroe de la Pacificación Nacional quien entregó su vida en defensa de la democracia en los hechos acontecidos en la Embajada del Japón.

La Cuadragésima Sexta promoción fue la última en habitar el emblemático pabellón conocido como La Siberia. Siempre llevaremos en nuestras mentes las interminables noches siendo sancionados, los plantones, la rotadera conocida como “la vuelta al mundo” que era la vuelta a todo el CMLP por dentro para llegar a formar por orden de llegada, los viejos fusiles mauser, el Chachachá, y las palmas leonciopradinas, las “tiradas de contra”, la Banda de Guerra conocida afectivamente como “La Bulla”, el pabellón Duilio Poggi y la sagrada pista de 5to año, frente a ella, el rancho, la Parada Militar en la que estando al Comando en 1992, los monitores de nuestra promoción desfilaron con réplicas del sable del Crel Francisco Bolognesi.

Esta promoción siempre se caracterizó por su ímpetu, lo que nos llevó de cadetes a ganar dos olimpiadas en cuarto y quinto año (1991 y 1992) y después de egresados también a ganar ocho Juegos Deportivos de Excadetes.

En la actualidad, nuestros integrantes brillan con luz propia en diferentes campos del quehacer humano: Derecho y Ciencias Políticas, Militares, Policías, Filosofía, Artes Escénicas, Empresarios, Ingenieros, Turismo, Médicos, Odontólogos, Psicólogos, Cheffs, Ciencias de la Comunicación, Deportistas calificados, Docentes, Economistas, Contadores, etc, tanto en el sector público como privado constituyendo un valioso aporte para nuestro país y la sociedad.

Así mismo, han irradiado su presencia en diferentes lugares del país: costa, sierra, selva, norte, centro, sur y oriente, también han llevado el blasón de nuestra Alma Mater a diversos países y continentes como España, Estados Unidos, Colombia, Chile, Australia, México, República Centroafricana, Egipto, Dubai, Brasil, Suiza, Rusia, etc…

Algunos de nuestros integrantes se nos han adelantado en el viaje a la eternidad y se encuentran pasando lista al lado del Creador. Desde estas líneas nuestro homenaje a ellos y el compromiso de nuestra parte para que esta promoción siga brillando hasta que el último de sus integrantes abandone nuestro transitorio paso por el mundo, dejando siempre el recuerdo del deber cumplido y de la excelencia que fuimos inculcados en nuestras magnas aulas.

Somos conscientes que las más de trescientas almas que un día cruzamos nuestro destino, no sabíamos que ese vínculo iba a ser tan duradero, como la vida misma. Esa vieja puerta frente al mar vio cruzar por ella a unos chiquillos inmaduros, impresionados por el misticismo y prestigio del colegio y por su arquitectura desgastada por la brisa marina y que, tres años más tarde, volverían a cruzarla, para dejar sus instalaciones convertidos en hombres de bien, útiles para la sociedad y llenos de planes y proyectos de vida.

Al dejar sus instalaciones, en 1992, sabíamos que solo era físicamente pues estábamos convencidos de que llevaríamos a nuestro querido Colegio Militar y a la Cuadragésima Sexta promoción marcada a fuego y sangre en nuestros corazones y almas.

Edgardo González Marín
Presidente Junta Directiva 2018
XLVI Prom

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