9.42. CMLP XLII – 1986/88

XLII “La espada de acero forjada por el fuego”

Era el ahora lejano 1986, año de la explosión del rock en español con Los Abuelos, Soda, GIT, Hombres G y como no la salsa sensual. El Perú de la crisis económica, terrorismo, caos, corrupción, pobreza extrema minaban nuestro país.  425 postulantes de todos los rincones del Perú y Panamá, ingresamos al CMLP y a nuestro bendito designio darle vida a la XLII Promoción. Enfrentando con temor el comienzo de un proceso de transformación que duraría 3 años y perduraría toda la vida, cambiándonos para siempre, convirtiendo al CMLP en parte de nuestras vidas y de nuestras familias.

Esos inolvidables primeros meses, el olor a colchón de espuma nuevo, a betún, a avena, al rancho, de estudiar con vela, bañarse con agua salobre, de los malacates, de coser membretes y etiquetas, las completas de a cien, los plantones, la vuelta a la pérgola, el encerado de la cuadra, los desfiles, nuestras salidas de civil debido al terrorismo, la marcha de campaña, las tres canciones que tocaba la orquesta: Fuma el Barco, Caballo Viejo y Cali Pachanguero, los astronautas (buzo + pijama + verde + capotín + frazada), nuevas palabras al diccionario personal: bollo, cabreado, contra, firmes, cristina, kepí, borseguíes, brillo al agua, etc, tantos anécdotas buenas y malas, como el frustrado viaje de promoción a Panamá a una fiesta en Chorrillos. Todo formó nuestro cuerpo, mente, voluntad y compromiso y la moral siempre en alto que se hicieron inquebrantables. Mística leonciopradina que desde entonces nos caracteriza y por la cual valoramos la lealtad, compañerismo, fe, humildad y una indescriptible idea de hermandad.

Fuimos forjados como una espada de acero expuesta al fuego y quedamos listos para luchar la batalla de la vida. Habiendo venido de diferentes lugares, teniendo tan diferentes historias, en esos tres años se generaron lazos muy fuertes, incluso más que los de la sangre y el alma enriqueciendo nuestra formación.

Teniendo suertes distintas en estos 30 años de egresados, nunca dejamos de ser hermanos, discrepamos muchas veces, pero nunca dejamos de ser una familia, siempre deseando lo mejor para el hermano, sintiendo sus triunfos y derrotas como nuestros.

Hora de la verdad. La batalla de la vida Ya egresados, afrontamos la realidad, librar la guerra declarada contra nuestra sociedad y estar ahí para enfrentar a los enemigos de la construcción de una Gran Nación, a aquellos que desafían el grito patriótico ¡Viva el Perú!, que quieren ver morir nuestra sociedad: la mediocridad, la pobreza, el terrorismo, el abuso de poder, la corrupción, el narcotráfico, las ideas de libertinaje que ingresan a nuestros hogares a través de los diferentes medios, limitando a nuestros hijos a pensar, reduciendo su pensamiento crítico, su criterio y dificultad para tomar buenas decisiones, dejándose llevar por la moda global, donde la plataforma basada en principios y valores ya no se enseñan, donde lo patriótico y de valor pasa a ser obsoleto.

Presentamos con orgullo a un héroe nacional: Alfredo Ruiz de Somocurcio; un campeón mundial en matemáticas: Arturo Mendoza; dos Emmy con Juan Karlo Cisneros; escritores, conferencistas internacionales, premios internacionales y doctorados honoris causa, empresarios, distinguidos profesionales en altos puestos privados y públicos, brillantes militares y policías, galardonados deportistas de las olimpiadas leonciopradinas, los guerreros de a pie, que luchan cada día para proveer a su familia y enseñar a sus hijos una fuerte actitud hacia la vida, guerreros de la esperanza, sacerdotes y pastores llevando el mensaje de fe, esperanza y amor.

Gracias CMLP, nos ayudaste a ser forjados con fuego para librar y vencer en las batallas de la vida. Nuestro compromiso hacia el futuro: seguir en la lucha hasta vencer. Como jóvenes guerreros del ayer, hoy hombres de valor, seguiremos cual

soldados, convertidos en armas de guerra forjados por fuego, levantados como agentes de cambio y desarrollo, siendo referentes para nuestra sociedad.

Nuestro desafío llegar a los 75 años de egresados y decir “misión cumplida”, combatimos la pobreza, la corrupción, la mediocridad, y muchos enemigos más de nuestra sociedad, pero como leonciopradinos de la XLII Promoción también contribuimos a forjar una Gran Nación en nuestro tiempo.

Somos la XLII Promoción,  3 años cadetes, hermanos leonciopradinos, hasta el último de nuestros días

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