9.39. CMLP XXXIX – 1983/85

Un vino por la Treinta y nueve
Una tarde aún no escrita, tarde de añoranzas, de recuerdos, de nostalgia; nostalgia de vida, de amigos, de hermanos… tarde en que me apremia la afable sed de mis memorias.  Desciendo al sótano de mis recuerdos, y busco esmeradamente en la cava de mi vida el mejor vino que en ella atesore, pues quiero brindar conmigo mismo por todo lo bueno recibido en este largo camino recorrido; por fin, encuentro una botella bien guarecida al fondo de mi cava, se halla entre las más entrañables que en aquel rincón reservo; un envase añejo empolvado de tiempo, pero que pese al discurrir de los años, aún centellea irradiando vivencias y recuerdos, la tomo de su arrebujo y me cautiva la visión que me transmite. Ahhhh… vibra entre mis dedos, un cálido rubor recorre mi mente, una sed recóndita me arrebata, las ansias por beber de aquel vino enajenan mi espíritu y me decido a abrirla.

Veo deslizarse lentamente el corcho por el gollete dejando escapar aromas de recuerdos, recuerdos de amistad, de camaradería, de vivencias, mismos que inflaman de memorias mi cabeza… Cada una de las vivencias atesoradas en aquella redoma, estructura el cuerpo de este exquisito vino, su color carmesí vívido y cristalino refleja fulgores de alegrías y emociones, añejando aromas de hermandad, lealtad y amistad que con el tiempo se han fusionado, madurando en un producto equilibrado, aterciopelado por el tiempo y de tánica fuerza en boca, fuerza que viene acendrada desde su antañosa cepa; cepa laborada en terreno recio de principios y valores transmitidos por las venas de enseñanzas y formación castrense.

Ahhhh! Vierto el contenido en mi copa y lo admiro, mientras el oxígeno de la escena hace su trabajo, desgarrando las bondades del encarnado y límpido licor; uno a uno afloran los aromas de recuerdos: marchas, gritos, formaciones, risas, uniformes, fiestas, bebo el primer sorbo y siento como estallan en mí toda esa ambrosía de vivencias, de aromas de ayer, de juventud indómita; en cada trago que disfruto, busco el recuerdo de cada conversación, cada experiencia, cada momento que compartí con mis hermanos. Me embriago de recuerdos, siento transportar mi alma hasta aquella época temprana en nuestra vida, momentos en los que se forjaba al hombre que es ahora cada uno de nosotros, y percibo los aromas que caracterizan el hábitat en el colegio: aromas a sudor juvenil, a arenisca oxidada, a muros antiguos, a malacates salitrosos, a herrumbre salobre; aromas a risas juveniles, a picardía inocente, a tardes entristecidas; a lealtad entre hermanos, aromas a gallardía, a marcialidad y decoro.  Todos estos sentires estallan en mis sentidos, descubro en cada trago una experiencia vivida, un momento añorado y quizá otro perdido en el olvido.
Si pudiera repetir esta experiencia, no dudaría un instante en volver a vivir aquellos tres hermosos años compartidos con mis hermanos, tal cual fuese un déjà vu interminable.
Carlos Benavente Alvarado – Presidente XXXIX Promoción

La Treinta y nueve Promoción en los 75 años del CMLP
Este 2018, nuestro añorado CMLP cumple sus “Bodas de Brillantes” y la Treinta y nueve Promoción no solo nos aunamos a las celebraciones de esta memorable fecha, sino que además estamos directamente involucrados en el desarrollo de las diferentes actividades de estas celebraciones, siendo que tenemos el inmenso honor y orgullo de que la dirección del CMLP haya recaído en los hombros de un gran hermano y excelente oficial, ni más ni menos que el Coronel Miguel Gonzáles Lara, quien viene desarrollando una estupenda labor para el engrandecimiento de nuestra querida alma mater, así mismo y dada la confluencia de astros, el presidente de nuestra Asociación Leonciopradina es el Doctor Luis Herrera Romero, distinguido miembro de nuestra promoción que viene trabajando arduamente con su equipo para catapultar el crecimiento de nuestra institución; en ese mismo orden, el presidente de la Asociación Leonciopradina Internacional Los Angeles USA, es nuestro hermano de promoción Julio Ramírez Rosales, quien tiene un gran reto por delante, dirigiendo los destinos de la comunidad Leonciopradina por aquellos lares. Es por todo eso que nuestra promoción se encuentra tremendamente comprometida no solo con las celebraciones por los 75 años de nuestro querido colegio, sino que también está febrilmente involucrada en el fortalecimiento de nuestra institución desde todos los frentes, pues somos conscientes de que cada uno de nosotros es indispensable para conseguir el cambio y trascendencia que deseamos.
¡Tres Ra militares por la gloriosa Treinta y nueve promoción!

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