9.01. CMLP I – 1944/46

Al inicio de la década de 1940, era una época en la que en el Perú todavía no se vivía una democracia. No estaba muy claro cómo se elegía al Presidente de la República y a los Congresistas. Funcionaban Cámara de Diputados y de Senadores. Todavía no se elegía a los Alcaldes Municipales. Las Fuerzas Armadas, en particular, el Ejército, tenían un rol preponderante para asegurar la gobernabilidad de las autoridades de turno. La carrera militar era atractiva para la juventud. Lima tenía una población aproximada de 650,000 habitantes.

EI protagonista principal del Proyecto del Colegio Militar, el teniente coronel Juan Mendoza Rodríguez, quien se había desempeñado como Instructor y Director de Estudios de la Escuela Militar de Chorrillos, había observado la deficiente preparación de los postulantes a cadetes de la Escuela Militar. Por otro lado, observó también la necesidad de un mayor acercamiento entre los militares y la población civil. Se considera que estos fueron los dos argumentos, entre otros, que dieron lugar a la creación del Colegio Militar por Decreto Supremo del 27 de agosto de 1943, siendo Presidente de la República, Manuel Prado Ugarteche, y Ministro de Educación, Enrique Elías La Rosa.  Posteriormente, por Ley 9890 del 18 de enero de 1944, el Congreso de la República le dio el nombre de Leoncio Prado.

Esta noticia despertó el entusiasmo de los adolescentes a nivel nacional. Los   requisitos para postular al CMLP eran: 2do. año de secundaria, procedentes de Colegios Nacionales y Privados, edad mínima 14 y máxima 16 años. Habrían becas por departamentos de acuerdo a la población escolar, y los que no alcanzaran beca podrían matricularse como pensionistas (pagando 120 soles  mensuales) si habían logrado nota aprobatoria en el concurso de admisión.  Este concurso empezó con un examen preliminar en las capitales de  departamento. Los que aprobaron fueron al local del Colegio Guadalupe en Lima, para el examen final.

En marzo de 1944 empezaron a alojarse -particularmente los procedentes de provincias- en el local del CMLP en La Perla, Callao. Era un excuartel de la Guardia Chalaca que estaba en proceso de remodelación para su nuevo propósito. Los que llegaron primero “bautizaban” a los nuevos con ejercicios como pasar por “callejón oscuro”, almohadazos, etc. Las clases empezaron el 22 de mayo de 1944 con cerca de 300 alumnos, organizados en 10 secciones con aproximadamente 30 por sección. Los acostumbrados a las comodidades de la modernidad sufrieron las deficiencias, como insuficiencia de inodoros disponibles, etc. No funcionaba todavía la cocina. Traían los alimentos del comedor popular del Callao.

La inauguración oficial del CMLP fue el 15 de julio de 1944, aniversario del holocausto de Leoncio Prado. En el discurso del Coronel Director, José del Carmen Marín Arista, se recuerda las siguientes frases que reflejan nuestro lema: “para servir una causa es condición indispensable convertirla en aspiración del espíritu, poseer sentimientos e intereses comunes, cultivados en la práctica de sanos principios de moral privada y pública, toda juventud  encarna la esperanza del futuro”. En esa época había el programa de instrucción Premilitar en el Sector Educación, dirigido por un general del Ejército. Esto implicaba una estrecha coordinación entre los ministerios de Guerra y de Educación. En el CMLP cada sección estaba a cargo de un suboficial proveniente del Ministerio de Educación. Dos o más secciones eran supervisadas por un oficial del EP. Los oficiales (mayores, capitanes, tenientes) del Ejército eran nombrados por el Ministerio de Guerra. Cuando ingresó la ll Promoción, había un Capitán de Año por promoción, luego un Mayor EP Jefe de Batallón, un Tte Crl. Subdirector, y nuestro primer director, el Coronel Marín Arista.

Nuestras primeras aulas funcionaron en el primer piso del que fue el edificio conocido como “La Siberia”. Los oficiales EP tenían sus dormitorios en el 2do. piso de dicho edificio. El comedor fue el mismo que se usa actualmente, remodelado (2018). En diciembre de 1946, en su discurso de clausura de la I Promoción, el Coronel Director, Juan Mendoza Rodríguez, enfatizo la frase “UN SOLO ESPÍRITU” expresado en el Lema y en el Himno del Colegio.

Mirando retrospectivamente, Ia mejor experiencia de esos tres años en el CMLP, ha sido la convivencia integradora de adolescentes de diferentes procedencias geográficas, culturales y socioeconómicas, bajo una misma disciplina.

ÉTICA Y DEMOCRACIA

La persona que practica valores éticos en su quehacer cotidiano, sin duda podrá obtener la cooperación de otros para el logro de sus objetivos. Más aún, si  sus objetivos personales pueden transformarse en una visión compartida. La práctica de la  ética es el sostén de la democracia.

Por eso, la coyuntura de corrupción que vive nuestro país, me dice que debemos tener siempre presente el significado de nuestro lema como exalumnos del CMLP: DISCIPLIMA, MORALIDAD Y TRABAJO.

A continuación, unos extractos sobre el significado de cada una de estos 3 valores, según el primer director del CMLP:

DISCIPLINA.-  No en el sentido  de simple obediencia ciega… sino de disciplina en el más profundo significado, de predominio del espíritu sobre la materia… Consideramos los valores materiales como medios al servicio de los valores superiores del espíritu y de la cultura. En suma, señalándonos la senda por donde debemos ir y la ley que debemos observar en todo el recorrido de la propia existencia.

MORALIDAD. – La quiebra de los valores morales es la peor crisis que puede afrontar una nación… que repercute en el hambre, la miseria, el desamparo y el sacrificio de los menos favorecidos. Jamás podrá exaltarse debidamente  la formación moral de los ciudadanos, ni tampoco la patriótica necesidad de que, en nuestro ordenamiento jurídico, se tipifique y se sancione como merece ese delito contra el bien común, que es de lesa humanidad, inmensamente más grave que cualquier otro.

TRABAJO.- El ser humano adquiere jerarquía sobre sus semejantes por la calidad de lo que hace, y no llegará a ser lo que en potencia es, sino por el esfuerzo que consagre a su propio perfeccionamiento, que es la fuente  de las más puras satisfacciones.

Invoco al espíritu patriótico de los exalumnos que  creen en que la práctica de estos valores en nuestra vida cívica,  puede ayudar al progreso de nuestra sociedad. Considero que lo mínimo que podemos hacer es apoyar, de alguna forma, la iniciativa  del Presidente Vizcarra en la tarea de luchar contra la corrupción en las entidades del Estado.

Gonzalo Casas

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