El efecto político interno de la libertad de Alberto Fujimori

Luis Enrique Herrera Romero – XXXIX CMLP

Un guion que no conocemos.  La que es considerada una de las mejores películas del cine mundial El Padrino II, desarrolla una historia de lucha entre los hermanos Corleone, producto de los sentimientos humanos más antiguos; la envidia, la gestión de intereses propios, el engaño y la lucha de poder, y que concluyera con la frase de Michael Corleone a su lugarteniente, sobre el futuro de su hermano Fredo “que no le pase nada mientras que mi madre viva”.

Algunos podrán considerar exagerada la comparación entre la película y el caso de los hermanos Fujimori, pero el proceso para obtener el indulto del ex presidente, tiene todos los ribetes de una película cuyo guion y final son desconocidos; dos hermanos, presuntamente enfrentados en la estrategia para obtener dicha libertad y con una concepción diferente sobre la forma de hacer política; uno construyendo partido, sustentado en el caudal político del apellido fundador, pero que se aleja cada vez más de la dirección del líder histórico; mientras que el otro, el presunto sucesor, sustentado en la lealtad absoluta a él.

Si seguimos este guion, las siguientes escenas mostrarían una bancada parlamentaria dividida, con una de las facciones sosteniendo al gobierno actual y la otra en la oposición, con una ostensible pérdida de poder que podría inclusive poner en duda la posibilidad de volver a ganar la Presidencia del Congreso y que en el tiempo invitaría a pensar que el guion concluye con la formación de una nueva organización política representativa del fujimorismo clásico que buscaría participar en los próximos comicios electorales a nivel local y nacional.

Sin embargo, como toda película el guion podría ser absolutamente distinto, donde en la realidad se ha trabajado una estrategia común que permite capturar todo el espectro político nacional, donde el Fujimorismo partidario cumple su promesa electoral de no indultar al ex presidente y mantenerse como oposición y el fujimorismo clásico se convierte en el soporte del oficialismo con capacidad para negociar y obtener mayores ventajas y cuyo cenit estratégico lo veríamos en una participación partidaria conjunta en las elecciones regionales y locales del presente año y sobre todo en las generales del año 2021.

Lo cierto es que el guion que se desarrolle a futuro depende de la decisión sobre quién será el sucesor político del ex presidente Fujimori; esta decisión podrá ser fácil o difícil, pero marcará la pauta del futuro político de dicha organización; si no existe un acuerdo, nos encontraremos con un conflicto interno que detonará cuando fallezca el ex presidente y que podría hacer pensar que hoy día uno de los hermanos, parafraseando la famosa película, diga sobre el otro: “que no le pase nada mientras mi padre viva”.

Veremos quién gana, esperemos que sea el Perú.

Por MBA. Luis Herrera Romero XXXIX CMLP

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