Por Perú, hacer todo lo mejor posible

Carlos Zumarán Calderón – XI CMLP

Respetar la opinión de los demás, debería ser la primera regla a compartir por todos. Sin esa condición no se podrá hacer nada que valga la pena en el Perú. Nadie puede negar que vivimos un desequilibrio entre las necesidades y las soluciones de los problemas. Si repartimos el dinero del presupuesto entre los habitantes no alcanzaría para cubrir las necesidades de todos, porque no disfrutamos de las mismas oportunidades y unos pocos consiguen mucho más dinero que el que necesitan, porque tal vez se esfuerzan más o la hacen mejor; eso es natural, es humano dentro de lo que nuestra Constitución establece. Allí existe el problema porque a todos no se les presenta la misma oportunidad. Pero como país -que tiene reglas- debemos usar los mecanismos para reducir la gran diferencia existente y para distribuir nuestros recursos, que puedan satisfacer las necesidades a todos.
Derechos se tienen desde el momento que nacemos y, a medida que crecemos, tenemos obligaciones para que todos contribuyamos a resolver las necesidades mínimas o primarias, como alimento, abrigo, conservación de la salud, educación, adecuada preparación para el trabajo, etc. Todo lo conseguiremos con los ingresos que tenemos como sociedad organizada. Algunos de ellos son el pago de impuestos, por alguna actividad que personalmente desarrollamos, cuando trabajamos, por la venta de nuestro patrimonio consistente en nuestras riquezas agrícolas, pesqueras, mineras y por lo que podamos transformar para exportar, entre otras.
Para cumplir con las aspiraciones orientadas a satisfacer las necesidades del país, se deberán organizar diversas actividades, para fomentar fundamentalmente la creación de riqueza. Sugiero que se tome en cuenta el uso mínimo de recursos económicos y más bien que utilicemos el recurso agua, que por ahora no cuesta, para cubrir el desarrollo, por ejemplo, para la agricultura, para producir energía eléctrica, para uso industrial, minero y siempre protegiendo el medio ambiente.
Existen muchas posibilidades, entre ellas, la reconstrucción de las antiguas lagunas, las que existieron en la cordillera de los Andes y que han desaparecido durante las fuertes lluvias provocadas por sucesivos fenómenos del Niño, que han sucedido por erosión, a través de muchos años y que han hecho desbordar dichas lagunas, hasta la desaparición de esos reservorios naturales. No nos hemos dado cuenta. Por experiencia propia, pienso que hay formas de poder recuperar estas lagunas, utilizando represas que, en este caso, las propongo sean de madera, como se hacen en muchos países. Se puede crear un proyecto piloto en alguna zona de las más vulnerables de una Región, con la participación de la Universidad y del Ejército, organizando un equipo técnico humano. Como ejemplo tenemos el uso de estas represas en Canadá, donde he desarrollado trabajos de este tipo y que en forma rápida y muy económica lo podemos utilizar fácilmente en el Perú.
Hay otra posibilidad, se trata de recuperar los múltiples embalses existentes a lo largo del país que han sido colmatados con sedimentos, que restringen y quitan la posibilidad de que el agua sirva para la agricultura y también para producir electricidad, así como para uso industrial, pues el agua ha sido reemplazada por los sedimentos, perdiéndose el objetivo para el cual fue diseñado: el embalse. Tampoco hacemos nada a pesar que lo sabemos. Cuando trabajé en la Central Hidroeléctrica del Mantaro, se estudiaron y establecieron mecanismos para evacuar los sedimentos, a través de la represa, para recuperar el espacio para el agua y poder producir la energía, tal como fue su diseño original.
Hay muchas maneras de ir generando rápidamente cuadros de profesionales y de técnicos que ayudarán al desarrollo del país y se fortalecerá la descentralización, para que se puedan hacer las obras que generen ingresos que ayuden a satisfacer las necesidades urgentes como es la educación, la salud, la contrucción de viviendas para gente en provincias y así, para reducir la migración hacia las grandes urbes, donde se han creado aglomeraciones inadecuadas y contaminación ambiental. Tenemos territorio suficiente para establecer poblaciones que operen de manera autosuficiente y con mejor calidad de vida.
Inmensos recursos naturales tenemos, lo que nos falta ingenio en nuestros recursos humanos, eso está escaso en todos los niveles.
Muy atentamente
Carlos Zumarán Calderón, ing
Montreal, 15 de abril de 2018
carlos.zumaran39@gmail.com

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