Usemos un 2 % de nuestras reservas para proyectos rentables

Sugerimos destinar 1500 millones de dólares americanos, de nuestras reservas, alojadas en el BCR, para la ejecución de proyectos rentables, que -en 20 años- cambien totalmente la fisionomía de nuestro país, pues se habrán pagado -ellos mismos- y podrán servir para tener la capacidad de financiar otros nuevos, de manera planificada; así, con la rentabilidad será posible crear fondos necesarios para ejecutar otras obras y así la atención a otras necesidades. Debemos seleccionar los recursos naturales que debemos explotar primero para obtener rápido retorno. Hay experiencias en el extranjero y con buenos resultados, se podrán financiar obras sociales prioritarias de protección y custodia de los niños recién nacidos hasta la edad escolar, luego fondos para ayudar a la educación primaria y secundaria hasta la vida universitaria. Se tendrá la capacidad para atender la salud y también ayudarán a las pensiones para los que se retiran, después de haber trabajado y aportado cuotas mensuales, durante dos o tres décadas. También se podrán financiar las instalaciones para realizar actividades deportivas que ayuden a garantizar una buena salud -cuerpo sano en mente sana- para vivir con buen ánimo, donde se podrán realizar eventos que financien -ellos mismos- su funcionamiento.

Las obras -por escoger- deben dar frutos, a corto plazo, como es el caso de la electrificación del país, construyendo centrales de preferencia hidroeléctrica para apoyar a la industria orientada a las actividades agrícolas de exportación exclusiva, de rápido crecimiento, luego de garantizar las necesidades nacionales. Los productos peruanos son demandados en el exterior dado que disponemos de climas y variedad de buenas tierras, si usamos eficiencia y si disponemos de real información estadística. La promoción de Concesiones del desarrollo eléctrico -para su exportación- lo que nos dará además entrada de divisas.

Sobre los proyectos hidroeléctricos, existen varios, con estudios preliminares elaborados y con mercado potencial existente, que se pueden desarrollar para beneficiar a muchas comunidades; así podremos potenciar áreas estratégicas y repartir la riqueza entre sus habitantes. Con la creación de empresas comunitarias, dadas las condiciones diversas del país, se pueden explotar lugares que han sido abandonados por erosión, cuyos territorios naturales no ha sido posible defender; me refiero a las lagunas que hemos perdido por acción de los fenómenos naturales. También se deben recuperar los embalses cuya capacidad ha sido reducida por la invasión de sedimentos, los que pueden servir como materiales de construcción o de valor agrícola y minero. En muchos lugares se pueden hacer proyectos de crianza de peces -en reservorios por establecer- con la ayuda de las Universidades del país.
Habiendo recorrido casi todo el Perú, me parece que se pueden encontrar ciudadanos, con iniciativas válidas que requieren de inversión, que tienen proyectos que pueden sustentar y que pueden servir para crear más riqueza.

Habrán otros proyectos de mediano y largo plazo que se irán ejecutando según la situación económica del país y de la necesidad de crecer para conseguir nuestro desarrollo, pero se deben planificar, sin la mala idea de ello signifique ganar votos. Me refiero a proyectos de carreteras o trenes, para unir mejor las provincias con sus respectivas capitales de departamento. A propósito se analizará la necesidad de los territorios donde algunas provincias puedan pertenecer a otros departamentos por razones funcionales. Hay proyectos de forestación y de reforestación que dependarán de los plazos de ejecución y que son muy rentables.

Volviendo al destino del dinero, el Estado deberá aportarlo en condición de préstamo a los organismos públicos o privados y también asociados. Se harán las leyes para que permitan estas transacciones. El aporte estatal deberá ser destinado a los proyectos definitivos cuya ejecución sea completamente garantizada y servirá para financiar la etapa del proyecto y para la ejecución de las obras, en un pequeño porcentaje pues el mayor porcentaje sería de parte del financista acordado, sea interno que externo, donde estos últimos estén comprometidos con el aporte de maquinaria, sea en centrales hidroeléctricas, como de maquinaria para la agricultura y para carreteras.
La participación de las Regiones y su responsabilidad estarán en juego. Es importante saber quienes serán los buenos ciudadanos que decidirán dar este paso -con seguridad- pues los actuales dirigentes no ofrecen mayores garantías. Habrá que crear muchos tamices para ver antecedentes de los que decidan.

Muy atentamente
Carlos Zumarán Calderón, ing
Montreal, 28 de febrero de 2018
(514) 336 4011
carlos.zumaran39@gmail.com

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