Municipio y honestidad

Nota del editor: Oportunísima y aleccionadora de esta nota de Roberto,  a propósito de la ola de corrución que, por supuesto, invade también también a los municipios

Roberto Abugattas Aboid XV CMLP 
El 29 de enero se publicó el resultado electoral en todos los medios, y en La Molina por 32%, fui electo Alcalde por OBRAS. Desde ese día mi vida cambió totalmente, recibí en mi casa a personas de toda condición social y política, al igual que acepté invitaciones desde las muy humildes hasta las muy lujosas. Luego de un mes, la juramentación con la toma de cargo respectiva. He ahí lo importante y serio del asunto. La juramentación, si bien es cierto ante los hombres, en realidad se jura por Dios y los santos evangelios en un acto público, que se ha convertido en algo tradicional y protocolar. Algunos lo toman con la responsabilidad que lo merece, pero otros lo cumplen como una acción inconsciente.
Meditemos analizando el libro sobre el cual hemos juramentado:
“Todo aquel que jura falsamenteserá destruido y nunca tendrá paz, y si jurases sabiendo lo que haces de cierto morirás. Yo aborrezco el juramento falso” Dice Dios, zac 5.3, ¿Y qué hemos jurado? Juramos cumplir y respetar la ley que nos rige, “la ley orgánica de municipalidades”, esto significa HONRADEZ, JUSTICIA CON EQUIDAD, TRANSPARENCIA en nuestros actos y SERVICIO A LA COMUNIDAD.
Somos los administradores del dinero del vecino y más aún tenemos que hacerle rendir frutos, tanto en obras como en cultura, deporte, salud y bienestar en general, además de cuidar los servicios y seguridad del ciudadano. “Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida” Prov 11.14. Y además de todo ellos, si por Dios fuimos elegidos a través del pueblo, debemos ser fieles a nuestro juramento, porque si no ¿Con qué moral podemos responder al que nos eligió?
“Sométase toda personaa las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios, ya las que hay por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste, y los que resisten acarrean condenación por sí mismos. Porque las autoridades no están para difundir temor al que hace el bien, sino al malo ¿Quieres pues no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás alabanza de ella; pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo” Rom 13-1-6.
Este mensaje lo dirijo a todos los alcaldes del Perú. Acostumbrémonos a hacer lo que exigimos y si prometemos algo, a cumplir para devolver al pueblo y a la comuna la confianza en sus autoridades. Que nuestro SI sea Si, y el NO sea NO, con justicia y equidad según la ley que nos rige.

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