Aunque puedas robar, ¡no robes!

Bases para un nuevo Sistema Nacional de Compras Públicas. 

Por Luis Herrera Romero XXXIXX

“Un país es rico porque tiene educación. Educación significa que aunque puedas robar, no robas” es la frase de Antonio Escohotado[1] que resume el problema que rodea a las compras públicas a nivel mundial y que el caso Lava Jato desnudara radicalmente, aunque Alfonso Quiroz en su obra Historia de la corrupción en el Perú (2013), ya lo había descrito de forma detallada.

Esta problemática no es nueva, ya Helvecio en el siglo XVIII señalaba que “igual que el mundo físico es gobernado por las leyes del movimiento, así el universo moral es gobernado por las leyes del interés”; interés que en el mundo moderno se expresa cuando un funcionario se colude con otro para asignarle una compra pública a cambio de un beneficio corrupto denominado “coima” y que no es otra cosa que robarle impunemente a la sociedad la posibilidad de invertir dichos recursos en la construcción de un futuro mejor.

Según Transparencia Internacional[2] los costos de la corrupción oscilarían entre el 10% y 50% del valor de las compras adjudicadas, lo cual implicaría en el caso peruano, que durante los últimos diez años (2006 – 2016)[3], el costo promedio de la corrupción sobre la compra nacional, habría ascendido a la suma de S/108 mil 980 millones de soles aproximadamente (S/108, 980’ 910, 001), tal como se detalla en el cuadro adjunto, que corresponde a cerca del 77% del presupuesto público del año 2017 (Ley 30518).

En este sentido, –en un artículo anterior– se reclama la necesidad que existiera una acción política donde todos los actores involucrados tuvieran una visión conjunta sobre las condiciones de desarrollo futuro del país y la urgencia de realizar acuerdos duraderos para implementar las políticas públicas que regirán los destinos de nuestro país hacia el año 2050; siendo una de ellas, la regulación del sistema de compras públicas.

Por dicha razón, se felicita la acción del Gobierno de conformar el equipo técnico de trabajo denominado “Mesa Ejecutiva de Compras Públicas” mediante la promulgación de la RM N° 352-2017-EF/10 (29/09/17), que se constituye en una oportunidad para plantear una política pública constitutiva que implemente un modelo de gestión del sistema de abastecimientos donde se priorice la planificación, catalogación, estandarización, ejecución de procesos y seguimiento de los procesos de compra.

Para nadie es un secreto que el principal problema del sistema de compras públicas es la falta de “educación” de la que habla Escohotado, obviamente no en referencia a la educación formal, de la cual, la gran mayoría de funcionarios puede presumir, sino a los valores que conforman la personalidad del ser humano, aquella que determina que a pesar de encontrarse a cargo de miles de millones de soles del presupuesto público, dichos valores no permitirán que pida o acepte una “coima”.

Esto puede parecer un sueño, miles de millones soles se han gastado en reformar la administración pública y esta no mejora, milllones se han gastado en reformar el Poder Judicial, la Policía Nacional y siguen siendo las entidades reconocidas como las más corruptas; nuestros políticos, desde el nivel más alto se han corrompido pero siguen siendo elegidos y finalmente, seguimos siendo un país pobre donde la falta de oportunidades abre la puerta a opciones radicales que nada han hecho para mejorarla.

Por eso, la mesa de trabajo aprobada tiene la oportunidad de plantear, no la modificación de la ley de contrataciones, sino la aprobación de una política pública y de planes de acción que a nuestra consideración debe incluir:

Declarar que la eficiencia del Sistema de Compras Públicas es una política de Estado, todas las entidades públicas se encuentran subordinadas, en materia de abastecimientos, a las disposiciones de los órganos rectores del sistema.
Implementar el Sistema Nacional de Abastecimiento, que incluya el ciclo completo de abastecimiento; catalogación, programación, adquisiciones, almacenamiento, seguridad, distribución y control; abandonando la terminología compras públicas que se circunscribe a una sola de sus fases.
Implementar un sistema de compras públicas mixto con OSCE como órgano normativo rector, una Superintendencia Nacional de Compras Públicas como órgano ejecutor de la gran compra técnica, nacional e internacional y de los procesos de compras corporativos y estratégicos, a partir de un nivel de precio referencial determinado y las entidades públicas a cargo de las compras rutinarias.
Trasladar los presupuestos públicos asignados a las compras públicas, a la Superintendencia Nacional de Compras Públicas, una vez los procesos hubieran sido adjudicados, para la firma de contrato y supervisión del almacenamiento, distribución y/o supervisión de la obra.
Otorgar facultades sancionadoras a la Superintendencia Nacional de Compras Públicas sobre las autoridades públicas que restrinjan o nieguen información oportuna a aquella para la realización de los procesos de compras corporativas.
Adoptar el Sistema de Catalogación OTAN como sistema de catalogación nacional.
Cambiar el modelo de compras basado en precio a un modelo calidad/precio.
Realización del mapeo industrial para la articulación de la oferta PYME con las compras públicas.
Cambiar nuestro país es un trabajo arduo, comenzar por regular las compras públicas es clave para cortar el flujo de dinero funcionario – corruptor, lo demás tendrá que ver con la implementación de procesos seguros para la ejecución del ciclo de abastecimientos. Si no tenemos funcionarios con valores, tendremos funcionarios controlados. ¡El Perú lo necesita!

La modernización del sistema de compras públicas como política de Estado: El caso de la creación de la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas

¿Es eficiente centralizar las compras públicas?

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