Una visión para el Perú


Aprovecho de un slogan y digo “SUDAMÉRICA UNIDA JAMAS SERA VENCIDA”.
A pesar de tener buenos, regulares y malos hermanos, en nuestro sub-continente disponemos de todos los recursos naturales para autoabastecernos y para llegar a resolver todos los problemas que tenemos para conseguir una sociedad justa, que signifique la plena realización personal de cada habitante, sin discriminación. Aquí tenemos cancha para todos los que quieran ayudar a desarrollarnos. No hay motivo de tener malos hermanos, con amor debemos borrar esa creencia importada.

La meta final debe ser de conseguir que la educación y la salud lleguen a todos, que nos alimentemos en función de nuestras necesidades. Así podremos ayudar a otras regiones del mundo en forma racional, con respeto y justicia, no como ahora sucede que las grandes potencias nos quieren avasallar con interés de arrebatarnos nuestros recursos naturales. Para ello debemos comenzar nosotros mismos a explotar nuestros propios recursos, en forma sucesiva y paralela, en la medida que necesitemos hacerlo sin apelar a padrinos interesados. La educación implica lugares de aprendizaje, con verdaderos laboratorios del conocimiento y la práctica de la transformación de nuestros recursos naturales.

Algo de lo primero por explotar, lo constituye el agua que no cuesta nada, que la naturaleza nos ofrece de manera permanente, a pesar de nuestra indolencia. Podemos producir energía eléctrica para ayudar al desarrollo agro-industrial y minero. Ya imaginamos la cantidad de oportunidades de trabajo que esto generará. Luego vendrán las actividades de forestación de corto, mediano y largo plazo de crecimiento y que generarán también más trabajo e ingresos económicos.

El recurso minero debe ser explotado cuando los minerales tengan los mejores precios para el interés de nuestra región; hay que planificar parejo para que nos sea beneficioso.

El tema del turismo puede ser desarrollado basándonos en la experiencia vivida de casi un siglo, saber quienes ganan con nuestros recursos, sean los recursos naturales que los recursos arqueológicos. Se debe constatar si estos recursos son bien explotados para beneficio del país o han sido entregados a intereses extranjeros, que con la colaboración de peruanos -que sirven de felipillos- consiguen ganancias y los estranjeros son quienes se benefician verdaderamente. Es evidente que este tema es muy importante pues debemos aprovechar las inversiones que han realizado nuestros antepasados, que constituyen nuestra riqueza arqueológica y que debe dar réditos a las actuales generaciones para financiar las necesidades urgentes de quienes lo requieren, hoy más que nunca.

Las comunicaciones de Radio-Televisión deben servir para la formación de nuestra gente y deben llegar a todos los rincones con programas de calidad y no la pobre programación que existe actualmente que spólo beneficia a grupos mafiosos.

Las comunicaciones físicas como los ferrocarriles y carreteras, también se deberán estudiar, aprovechándose de la comunicación fluvial y marítima para el transporte de los productos necesarios para los consumidores. El transporte aéreo debería planificarse cuando se piense en turismo nacional e internacional para conseguir mejores beneficios, conseguir los mejores precios para transportar a los peruanos.

Tenemos que formar las nuevas generaciones para que aprendan a gobernarse, sin deseos de explotar a nadie y de dar a cada uno las mejores oportunidades que comprendan que, la solidaridad, el amor al prójimo, es lo más valioso que puede existir entre los seres humanos, en cualquier sociedad. Todos debemos conocer el Perú físicamente, pensando en iniciar primero nuestro desarrollo como país, para luego continuar ayudando a resolver las necesidades en otras partes del mundo. América del Norte y Europa están llamadas a aportar con el desarrollo tecnológico e industrial disponible, de manera justa y deberá elaborarse un programa equilibrado de intercambio.
Debemos abandonar la fabricación de armas de destrucción y mas bien fabricar equipos y maquinarias para construir el futuro.

La batalla por el desarrollo deberá ser, para todos, el plan del siglo XXI.

Así hay que insistir en crear la paz en el mundo para bienestar de nuestras nuevas generaciones, donde sembremos y cosechemos, haciendo prevalecer el amor, el deseo de solidaridad y de paz que necesitamos todos sin excepción.
El destino del Perú, su visión debe ser, la de un país llamado a dar luz a los demás pueblos del mundo y a ser la sal de la tierra.

Muy atentamente
Carlos Zumarán Calderón 
Montreal, 21 setiembre de 2017.
Gladys, mi hija menor, te quiero.
(514) 336 4011
carlos.zumaran39@gmail.com

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