¡Hasta Sendero fue marciano!

“‘Abimael’, el nombre de su profeta, un tipo insignificante de aspecto y porte, de pensamiento muy mediocre y muy provinciano de miras, que tuvo la insania de alucinarse ‘La Cuarta Espada Mundial’”.

El Perú siempre fue, es y será un país marciano. Algunos ejemplos: era realista cuando el resto era patriota. Fue un cepaliano tardío. Tuvo un japonés y un yanqui de presidentes. Consume aún la leche en lata. Sufrió una dictadura militar de izquierdas. Come un roedor parecido a la rata (cuy).

Reeligió a Alan después de que lo hizo puré. Con ese mar tan rico apenas consume pescado. Su capital está en un desierto. Un inocente adjetivo geográfico como “serrano” es un insulto. Mandó la primera dama (Nadine).

El peor enemigo de un peruano es otro peruano. Votan y conducen auto pésimo. Solo hablan básicamente de comida. Su gaseosa favorita es de color amarillo… Y para variar, nos tocó el movimiento subversivo terrorista más exótico del planeta: una secta política, pero de espíritu fanático religioso, especialmente violenta, con un nombre rarísimo y huachafo como “Sendero Luminoso”, tanto como “Abimael”, el nombre de su profeta, un tipo insignificante de aspecto y porte, de pensamiento muy mediocre y muy provinciano de miras, que tuvo la insania de alucinarse “La Cuarta Espada Mundial”. Y era una secta que se incuba en un “templo” específico (U. San Cristóbal de Huamanga), con una ideología (maoísmo) importada desde muy lejos (¡China!). Y una secta que adopta una forma de guerra impensada: en lugar de la guerrilla “foquista” clásica o de una insurrección popular generalizada (sandinismo), Sendero optó por una lucha rural del Extremo Oriente, de infiltración y mimetización con el campesinado. Esta lucha la combinó con técnicas urbanas extraídas del Medio Oriente: el coche-bomba (invención libanesa de la década de los 80) y el asesinato selectivo de autoridades y notables (guerra de independencia argelina de los años 50-60). ¡Todo muy marciano!

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