Talado de árboles en nombre de la ecología…

Por: Julio MiguelÒgreda. E-mail: jmagreda2000@yahoo.es

Es muy curioso, por decir lo menos, que en algunos distritos de la capital sus municipios exhiban grandes y llamativos cartelones proclamando la defensa de la ecología y el cuidado del planeta mientras en esos mismos distritos se talan viejos árboles que constituyen parte importante no sólo del paisaje urbano sino de la mejor conservación de nuestra salud.
Veámoslo. Mediante el proceso de la fotosíntesis, la luz solar genera la energía de las plantas al impactar sobre la clorofila de las hojas en el día, lo cual requiere la absorción del anhídrido carbónico a su alrededor. Justamente lo que nosotros eliminamos en la respiración contribuyendo a contrarrestar la polución del ambiente circundante. Por otro lado, liberan oxígeno; incrementando significativamente su disponibilidad para nuestra respiración. Todo esto consuma una maravillosa complementariedad entre el reino vegetal y nosotros.
Ahora bien, entre todas las plantas, los árboles son los que más hojas llevan encima. Por lo tanto, son los mejores aliados que tenemos en el reino vegetal. Pero cuanto más viejo es el árbol, mayor es la cantidad de hojas que posee y, consiguientemente, mayores son el anhídrido carbónico que absorbe y el oxígeno que libera. Todo para nuestro beneficio.
Para ilustración de los lectores ofrecemos 2 pequeños pero dramáticos ejemplos de lo que viene ocurriendo desde hace no mucho tiempo.- Parque Miguel Alegre, urbanización San Ignacio de Monterrico en Surco: decenas de viejos árboles talados. El último ¡junto a la caseta del serenazgo! Mientras en las 5 últimas cuadras de la Av. Arequipa desaparecieron TODOS; viejos también. En ambos casos fueron reemplazados por flores y tiernas palmeritas. ¿Qué bonito, no?
Entonces, tendríamos las siguientes preguntas para los alcaldes donde estas barbaridades vienen ocurriendo ¿Alguien importante está detrás de estos sistemáticos talados? ¿Es convertirlos en leña su destino final? De ser así, ¿dónde van a terminar esos fabulosos ingresos? ¿En qué bolsillos acaban? o, ¿Financian algunas campañas políticas a espaldas de los electores? ¿Se aclararán alguna vez estos atentados contra la naturaleza y la ciudadanía? Además de una indagación de la Fiscalía de la Nación, el Congreso debería dar una ley prohibiendo esto, castigando severamente a los autores (materiales e intelectuales) y asignando a las municipalidades la correspondiente responsabilidad.
Lima, 30 de julio del 2017.

Deja un comentario