La ingeniería militar y la ingeniería civil en la iniciación de la República

LA INGENIERÍA MILITAR Y LA INGENIERÍA CIVIL EN LA INICIACIÓN
DE LA REPÚBLICA: PROGRESO Y DEFENSA DEL PERÚ

Por: Juan URBANO REVILLA (XXXII)*                                      

                                                                

 

 

El Perú Republicano, inició su vida independiente con dos grandes retos, primero, asegurar su soberanía en un territorio propio y definido según su heredad histórica; y segundo, lograr el progreso de sus habitantes;es decir, aquello que Jorge Basadre denominó como “la promesa” de la independencia: alcanzar una vida mejor.
Las primeras décadas republicanas no fueron tiempos de sosiego, este periodo se caracterizó por la inestabilidad política imperante, la incapacidad de las elites para la formación del estado y la sucesión de gobiernos militares en el poder ante la anomia de la clase política, a lo que se sumó los intereses geopolíticos del exterior que originaron la salida de tropas a Bolivia y la Gran Colombia en 1828, el establecimiento y disolución de la Confederación Perú-Boliviana entre 1836-1839 y, el conflicto con Bolivia de 1842; circunstancias que frenaron el progreso nacional y debilitaron ostensiblemente la economía del Estado, con las consecuencias de no poder satisfacer las necesidades destinadas a mejorar las condiciones de vida de los nuevos ciudadanos.
En este escenario de la iniciación de la República, surgen preguntas sobre: ¿Cuál fue el rol de la Ingeniería Militar? ¿Cómo surge la Ingeniería Civil? ¿Cuál fue el papel desempeñado en tiempos de paz y de guerra? ¿Cuál fue su contribución al progreso del país?
La Ingeniería en la iniciación de la República
La Ingeniería estuvo presente en los inicios del Perú Republicano mediante una activa participación de los ingenieros militaresen el desarrollo del nuevo Estado. La principal norma que reguló el rol de la Ingeniería Militar fue el Decreto N° 805 del 3 de setiembre de 1822, emitido por el General San Martín durante el Protectorado; y luego, reafirmado por el Decreto Supremo N° 809 del 19 de junio de 1848, expedido por el presidente Mariscal Ramón Castilla.
Uniforme de Oficial de Ingeniería en
1823. Dibujo de R. Parodi G. (1984).

El Decreto N° 805 de 1822, Capítulo XXVI, Ingenieros Militares, Ministerio de Guerra, tenía por objeto “establecer un centro de unidad, del cual emanen directamente los conocimientos, dirección y economía de todas las obras de cualquier género de arquitectura militar, civil o hidráulica que hayan de emprenderse en el territorio del Estado”.Este dispositivo establecíalas primeras responsabilidades de la Ingeniería Militar, en el desarrollo de la República,tal como se observaen los siguientes términos:
Art. 11.-“También serán del cargo e inspección del ramo de ingenieros todas las obras civiles y edificios públicos, cuyos costos se hagan de los fondos municipales o del estado, como son la dirección de los caminos, zanjas, cercas, vallados, terraplenes y explanadas, la construcción o reparo de los puentes públicos, las cañerías, fuentes, etc. … Los jueces de agua y policía urbana se entenderán, en su caso, con el Comandante General de Ingenieros.”
Asimismo, estas normas disponían que además de los asuntos de fortificación y defensa, el Comandante General de Ingenieros tenía la obligación de proponer “cuanto conduzca a hermosear los pueblos, consultando su utilidad y conveniencia”. Del mismo modo, correspondía al cuerpo de ingenieros militares levantar planos de todas las obras y edificios públicos, y conservarlos en el Depósito General del ramo.
Es importante tomar en cuenta que, mediante este Decreto, el Protector San Martín, reafirmaba para la República las funciones que la Ingeniería Militar venía cumpliendo desde la Colonia, teniendo como base la Real Ordenanza del 11 de julio de 1803, emitida por el rey Carlos IV, que a su vez era consecuencia del reformismo borbónico impulsado por Carlos III desde mediados del siglo XVIII, donde se amplió significativamente la participación de los Ingenieros Militares tanto en las fortificaciones, como en los asuntos de urbanismo, arquitectura civil, cartografía, construcción de ciudades, caminos, obras de riego, edificios públicos, hospitales, iglesias, etc. En suma, en los inicios de la República, al igual que en las décadas coloniales previas, no había una distinción de las tareas que hoy conocemos como Ingeniería “militar” e Ingeniería “civil”, más bien todo este ámbito de trabajos era asumido por la Ingeniería Militar.
Otro de los asuntos que caracterizó las primeras décadas republicanas era que la Ingeniería Militar aún no se había institucionalizado en el Ejército, existían pocos efectivos de Ingenieros Militares, los cuales eran denominados facultativos y el Ministerio de Guerra reclamaba la urgente necesidad de restablecer el “Colegio Militar” que fuera cerrado desde 1834, por los desórdenes revolucionarios. No obstante, los ingenieros militares tuvieron una efectiva labor a favor del progreso del país.
La Ingeniería Militar y el progreso nacional en el S. XIX
Así tenemos que, en las memorias expuestas en 1845, por el Coronel de Caballería y consejero de Estado, Dr. Manuel Mendiburu, manifestó que los pocos ingenieros militares existentes “estaban comisionados para formular amplios y exactos itinerarios (levantamientos) de los caminos a los departamentos y provincias y sus correspondientes distritos de la República, por todas direcciones”; habiéndose expedido, para tales casos, el respectivo Decreto Supremo del 9 de junio de 1845, en el cual se nombraba, para dichos fines a los siguientes oficiales de Ingeniería: Coronel Jefe de Ingenieros Militares, José Castañón, para el Dpto. de Puno; Sargento Mayor de Ingenieros José Gregorio La Rosa, para Lima, Callao y Chiclayo; Sargento Mayor de Ingenieros Miguel Saturnino Zavala, para los departamentos de Piura y Moquegua; Sargento Mayor de Ingenieros José Toribio Mansilla, para el Dpto. de Huancavelica; Sargento Mayor de Ingenieros José Francisco Cañas, para el Dpto. de Ancash; Sargento Mayor de Ingenieros Félix Cox, para Junín; Sargento Mayor de Ingenieros Ramón Ascárate para La Libertad; y Sargento Mayor de Ingenieros José Noel, para Ayacucho.
En 1848, el presidente Ramón Castilla, expide el Decreto Supremo N° 809, mediante el cual restablece la “Comandancia de Ingeniería, con las facultades y atribuciones que le asigna la Ordenanza de 1803 y el Decreto Protectoral N° 805 de 1822”, y nombra como Comandante del Cuerpo al Coronel de Ingenieros José Domingo Espinar. Dicho profesional fue gestor de magníficos proyectos como el del puente de Quiquijana en el Departamento del Cuzco, proyectado en 1847 y construido en 1850.
En sus memorias expuestas en 1849, el Ministro de Guerra y Marina José María Raygada, reclamó la creación de dos compañías de zapadores; así como, la activación de un nuevo cuerpo de ingenieros, con un triple propósito: “en provecho del Ejército cuando entrase en guerra; en tiempo de paz, empleándolas en la conservación y reparación de las fortalezas existentes en el país; y finalmente, dedicándolas a la instrucción de zapadores de milicias (Defensa Civil) para prestar benéficos servicios en caso de incendio, inundaciones y otros propósitos, incluyendo el de Policía Urbana”.
En 1852, durante el gobierno del General José Rufino Echenique, se adquirió en Inglaterra el primer puente metálico para ser instalado sobre el río Lurín, operación que fue encomendada al Coronel de Ingenieros José Álvarez y Thomas, Inspector y Comandante General del Cuerpo de Ingenieros en aquel entonces.
Es a partir de la segunda mitad del siglo XIX que, con el crecimiento de las poblaciones y las dinámicas de los procesos de la economía y la industrialización, el Estado requiere una mayor actividad de obras de ingeniería no relacionadas a la esfera militar y que demandaban profesionales expertos con una técnica especializada, como para el caso de construcciones de ferrocarriles y obras civiles de mayor magnitud. Para afrontar estos requerimientos, el Presidente Echenique recurrió a la contratación de ingenieros extranjeros, quienes son incorporados al servicio del Estado. Entre estos, los ingenieros franceses Carlos Faraguet y Emilio Chevalier, así como el ingeniero polaco Ernesto Malinowski, quienes son encargados de diseñar y dirigir los trabajos públicos de ingeniería. A este tipo de expertos, en la denominación de la época, se les conoce como profesionales de “artes liberales” y en algunos casos “ingenieros civiles”, para diferenciarlos de los “ingenieros militares”.
De la Ingeniería Militar a la Ingeniería Civil
En estas circunstancias, la Ingeniería Militar empieza a disminuir su participación en las obras públicas, las cuales son asignadas a los referidos ingenieros civiles; entonces, podemos decir que de la Ingeniería Militar surge la llamada “Ingeniería Civil”, que adopta esta denominación para distinguirse de lo militar. Es decir, por las necesidades propias del Estado, la Ingeniería Militar mantiene en prioridad las actividades relacionadas a la defensa; y de otro lado, las demás actividades no involucradas a la esfera militar, son asignadas a lo que hoy conocemos como “Ingeniería Civil”. En tal sentido, las denominaciones de la ingeniería empiezan a regirse en función del sector para el cual se ejerce la actividad; pudiendo ser militar, estatal o particular.
En 1853, se creó la “Comisión Central e Instituto de Ingenieros Civiles”, además por ley del 28 de junio se aprobó el reglamento de la “Escuela Central de Ingenieros Civiles”, que incluíacuatro ramas: vías de comunicación, irrigaciones y obras hidráulicas, fortificaciones permanentes y explotación de minas; es decir, se mantenía aún la ingeniería militar de fortificaciones junto a las obras civiles; sin embargo, esta Escuela no llegó a funcionar.
En 1860, se aprueba el reglamento del “Cuerpo de Ingenieros y Arquitectos del Estado”, con el objetivo de proyectar, ejecutar y vigilar las obras públicas, examinar el territorio nacional, reconocer sus riquezas minerales y acreditar las competencias de los profesionales para ejercer la ingeniería. Estos profesionales se agruparon en tres ramas: vías de comunicación e irrigaciones, geografía y minas; no se consideró la función relacionada con las fortificaciones,con lo cual se marca una distancia con los aspectos militares. Luego, en 1876, con la creación de la Escuela de Ingenieros (actual UNI), se consolida el proceso del establecimiento de la Ingeniería Civil en el Perú.
La Ingeniería en la Defensa Nacional en el S. XIX
En el Combate del 2 de Mayo de 1866 se aprecian los trabajos de ingeniería en las “obras de fortificación para la defensa del Callao”, consistentes en baterías, torres y fuertes, bases para los cañones que defenderían el puerto; que a pesarde ser construidas con sacos terreros, adobes, ladrillos y hasta improvisados, cumplieron con eficacia su cometido.En estas fortificaciones, si bien no existe una información precisa de una actuación corporativa de la ingeniería militar, el historiador Jorge Basadre refiere que:“…estuvieron a cargo de los Ingenieros Ernesto Malinowski, José Cornelio Borda, Jorge Rumtil”, y Felipe Santiago Arancibia, bajo la supervigilancia de José Gálvez”.De estos, los tres primeros eran ingenieros civiles; y el cuarto, era Sub Teniente ingeniero militar efectivo.
Por otro lado, merece relevarse la capacidad creadora de los ingenieros, quienes construyeron “minas flotantes” para limitar el desplazamientode las naves enemigas, en la rada del Callao. Estos artefactos, fueron construidos colocando pólvora en barriles y activándolas con detonadores mixtos, sensibles al choque.
En la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia, no obstante que el Ejército no contaba, dentro de su organización, con Unidades de Ingeniería, es indudable que en tales contiendas participaron tanto los ingenieros militares que se hallaban inscritos en el Escalafón General del Ejército, así como aquellos profesionales civiles de la especialidad; es decir, los ingenieros civiles que por efectos de la movilización nacional fueron incorporados al Ejército para participar en los trabajos de organización del terreno y de fortificación, entre estos los profesores y alumnos de la Escuela de Ingenieros. Así, en 1879, en la defensa de Pisagua se construyeron:“…parapetos de algunos puntos fuertes y de algunas trincheras, con sacos llenos de arena y muchos con salitre…”. En 1880, en la Plaza de Arica se efectuó el minado del morro, a cargo del profesor de Arquitectura, Ing. Teodoro Elmore;sobre este sistema refiere Basadre: “fueron tendidas en una triple red, aunque en realidad, faltaron obreros, herramientas, tiempo y dinero”. De igual modo, en 1881, en lasdefensas de San Juan y Miraflores se construyeron los reductos componentes de estas dos líneas defensivas sumarias, algunos caminos, puentes, zanjas, parapetos de piedra, trincheras y cargas explosivas en pasos obligados.
Los miembros del “Cuerpo de Ingenieros” estuvieron en su totalidad a disposición del Ejército de Reserva organizado en 1880. De ellos, el profesor de Topografía Francisco Paz Soldán, se desempeñó como Coronel Jefe de la Sección de Ingenieros del Estado Mayor del Ejército de Reserva. Además, esta Reserva contó con diez Compañías de Ingeniería, organizadas al nivel de Cuadros (solo jefes); y en la 5ª. Compañía figuró como Teniente Ingeniero, el profesor de Minas, Bartolomé Trujillo,quien murió en la Batalla de Miraflores.
En la defensa de Lima participaron los profesionales civiles más selectos de la sociedad, quienes a pesar de no estar habituados a los rigores de la guerra, demostraron mucho patriotismo y entrega en la ejecución de las tareas que les fueron encomendadas. Entre estos tenemos a los ingenieros civilesasignados al Ejército de Reserva:Juan Valderrama; Juan Grieve, José Granda, José M. Braun, José A. Medina, Manuel C. Ramos, Rafael B. Muñoz, Juan Pardo, Roberto Gálvez, Julio L. Gálvez, Ricardo Barroso, Bernardo Chávez, Domingo H. Pérez, Neptalí Zavala, Eduardo Baulot, Manuel A. Nogerol, Enrique Salgado, Emilio G. Villa, Enrique Nalvarte, Rufino Macedo, Sebastián Huertas, Calixto Pozo y Ríos, Emilio Basadre y Forero, Felipe Montjoy, Manuel Salas, Dionisio Castillo y Juan C. Villa.
Más allá de las vicisitudes de la guerra y la reconstrucción de fines del siglo XIX; en las primeras décadas del siglo XX, se mantuvo una relación estrecha entre la Ingeniería Militar con la Ingeniería Civil, a través de la enseñanza de Ingeniería Militar que se impartía en la Escuela de Ingenieros por instructores militares, mediante una curricula obligatoria para todos los alumnos de dicha Escuela. De esta manera, los alumnos que aprobaban sus estudios en la Escuela de Ingenieros, podían acceder a ser Oficiales de Reserva de Ingeniería; y posteriormente, al activarse el Arma de Ingeniería en la Escuela Militar de Chorrillos, podían ingresar a esta, completar su formación castrense en el 5to. Año de Ingeniería y ser Oficiales efectivos del arma. Es decir, la relación entre la Ingeniería militar y la Ingeniería civil continuó activa en el siglo XX, como veremos a continuación.
Enseñanza de Ingeniería Militar en la Escuela de Ingenieros (actual UNI), a inicios del S.XX
Terminada la guerra, en 1894 el Consejo Directivo de la Escuela de Ingenieros, propone ampliar la enseñanza de los asuntos militares que se impartían en la Escuela, incorporando cursos de arte militar y fortificaciones. Para ello el profesor Federico Villarreal, ingeniero de minas, ingeniero civil y matemático, presentó al Senado el proyecto de creación de la Sección de Ingenieros Militares; sin embargo, no prosperó este pedido. Iguales esfuerzos se hicieron en 1907 y 1909, para establecer la cátedra de arte militar, este último impulsado por el profesor Teodoro Elmore, aunque sin resultados; sin embargo, se logró que los profesores incluyan en sus cursos de ingeniería conocimientossobre puentes militares, explosivos, electricidad aplicada a la guerra, fortificaciones y geografía militar.
En el año 1910, las fronteras del Perú mantenían una inestabilidad preocupante, debido a las relaciones tirantes con Ecuador, a raíz que dicho país rechazaba los resultados que emitiría el laudo del Rey de España Alfonso XIIIl sobre los territorios peruanos de Jaén y Maynas, a la vez que concentraba tropas en la frontera norte y nor-oriental; además, estaba pendiente la solución de las provincias de Tacna y Arica luego de la Guerra con Chile; y de otro lado, se mantenía reciente el estado de tensión con Bolivia, cuyo gobierno cuestionaba el Laudo Arbitral del Presidente de Argentina José Figueroa Alcorta sobre el litigio de la frontera amazónica de la región de Madre de Dios, llegando a movilizar tropas a la frontera altiplánica.
En dicho contexto, el gobierno ve la necesidad de incrementar la preparación militar, para estar en mejor capacidad para afrontar un eventual conflicto bélico; entonces se establece la implementación integral de programas militares a fin de disponer de una mayor cantidad de profesionales capacitados en Ingeniera Militar y Artillería.
Por tanto, se emitió el Decreto Supremo del 14 de marzo de 1911, mediante el cual en la Escuela de Ingenieros (actual UNI), se crearon cursos para formar Oficiales de Reserva de Artillería e Ingenieros Militares, los cuales serían obligatorios para los alumnos de los tres últimos años, con enseñanza teórica y práctica a cargo de miembros de la Misión Militar Francesa y de Oficiales del Ejército. El principal sustento de esta norma fue:
“La necesidad de contar con un núcleo importante de oficiales de reserva para completar los cuadros del pie de guerra en las diversas reparticiones de artillería; y que la vasta preparación científica de los alumnos de la Escuela de Ingenieros les permitirá abordarsin gran esfuerzo el estudio de todo lo que se relaciona con la ingeniería militar, así como con la artillería”.
De esta manera, a partir de 1911 se implanta en la Escuela de Ingenieros la “enseñanza militar”, consistente en un programa de cursos y prácticas; los primeros con la finalidad de impartir los conocimientos de ingeniería para la defensa y el ataque en situación de guerra, y los segundos con la finalidad de aplicar estos conocimientos en campos de instrucción, como entrenamiento de los alumnos en situaciones similares al campo de batalla. Los alumnos de la Sección de Minas fueron afectados a la Artillería, y los alumnos de las otras Secciones como Construcciones Civiles, Mecánicos-Electricistas, Industrias y Arquitectos-Constructores fueron afectados a la Ingeniería Militar.

Alumnos de la Escuela de Ingenieros (actual UNI) en prácticas de Laboratorio

La graduación que alcanzaban los alumnos dentro del escalafón militar, se daba junto con el cambio de año por los estudios realizados. Es decir, ascendían según avanzaban en sus estudios, de la siguiente manera: A Cabos, al concluir el tercer año (1º de instrucción militar); a Sargentos, al concluir el cuarto año (2º de instrucción militar); a Jefe de Sección, al concluir el último año (3º de instrucción militar); y, Alféreces de reserva, después de recibir el diploma de Ingenieros y de haber efectuado un período de práctica de 2 meses en cuerpo del arma.
El carácter de obligatoriedad de la instrucción militar,tenía de tal forma que: “…la Escuela de Ingenieros no podrá expedir los títulos profesionales correspondientes á los alumnos que no hubieran rendido los exámenes militares”.
Mediante estas disposiciones, a las obligaciones estrictamente académicas de la formación del ingeniero se suman las de la formación militar. Esto implicaba alcanzar un estatus particular de ser Oficiales de Reserva, ya que recibían las preeminencias correspondientes a su clase militar de acuerdo a ley, pero también estaban obligados a lo prescrito en las leyes y reglamentos militares.
A pedido del Director de la Escuela de Ingenieros, Michel Fort, para el año académico 1912 se modificó el Decreto antes mencionado, en el sentido de ampliar y distribuir la instrucción militar a los cinco años de estudios de la Escuela. Esta capacitación militar consideraba en el primer año, la instrucción común de reglamentación general y prácticas de infantería; en los demás años, se programó la instrucción especializada de Ingeniería con cursos de comunicaciones, fortificaciones, ataque y defensa de plazas, puentes militares, ferrocarriles, material de artillería, explosivos, táctica, legislación militar, historia y geografía militar, prácticas en el campo, y equitación; entre otros.
Para el desarrollo de la instrucción militar, el Ejército dotaba a los alumnos del uniforme “kaki”, entregado de manera gratuita y para uso exclusivo de las clases y prácticas militares de Artillería o de Ingeniería Militar. Las prácticas se efectuaban en lugares distintos según la especialidad de estudios. Así, los alumnos de Ingeniería Militar realizaba sus prácticas en el Cuartel de Santa Catalina y cada mes efectuaban marchas para la asimilación de la vida en campaña. De manera complementaria a las Conferencias recibidas en la Escuela de Ingenieros, los alumnos realizaban visitas a diversas instalaciones militares.
Es importante conocer la opinión de los alumnos sobre los programas militares que recibían en sus estudios de Ingeniería. En tal sentido, reproducimos el pensamiento de la Asociación de Estudiantes de Ingeniería, expresado en el editorial de la Revista “Ingeniería”:
“No existiendo un Instituto de Ingeniería Militar en nuestro país, se comprende perfectamente la necesidad de aprovechar de los conocimientos científicos que los alumnos de nuestra Escuela adquieren durante su permanencia en ella; y ampliarlos con algunos cursos militares, de manera que cuando llegue el momento, todos estos conocimientos se pueden emplear en la defensa y seguridad de la nación”.
Esta valiosa opinión evidencia que, tanto los alumnos como los profesores de la Escuela de Ingenieros, entendían que los alcances de la Ingeniería pueden resultar muy útiles en los usos militares y que los conocimientos militares son un complemento útil para su formación como ingenieros. Es decir, se aprecia una buena acogida al programa de instrucción militar. Del mismo modo, en cuanto al balance entre las cargas académicas y las derivadas del programa de instrucción militar, los mismos alumnos expresan una opinión positiva:
“…dictadas las clases con la regularidad necesaria, en forma de conferencias, por distinguidos jefes de nuestro ejército que sean especializado en las materias respectivas, hemos obtenido un éxito sin perjudicar en lo menor el estudio de los cursos técnicos de nuestra profesión”.
Además, se puede observar una identificación de los alumnos con los asuntos militares, ya que gracias a su voluntad y esfuerzo fueron objeto de constantes felicitaciones en las ceremonias militares en las que participaban haciendo uso de uniformes especialmente diseñados para representar a la Escuela de Ingenieros. Este uniforme era de paño azul oscuro y gorra, llevando los distintivos que correspondían a la especialidad de cada uno; es decir, de Artillería o Ingeniería Militar, siendo empleado en todas las ceremonias cívicas en las que la Escuela tuvo participación, destacando su inclusión en la conmemoración del centenario de la batalla de Ayacucho.

 La Escuela de Ingenieros participó en el desfile por el Centenario de la Batalla de
Ayacucho, realizado en el Hipódromo de Santa Beatriz, donde los alumnos de
5to. año podían llevar espada, 1924.

En el periodo de 1911 hasta 1927, la instrucción militar había alcanzado importantes resultados, como se evidencia por la cantidad de Oficiales de Reserva egresados de sus aulas: un total de 297 ingenieros, de los cuales 129 eran de Artillería y 168 de Ingeniería Militar; entre éstos estaba el Ingeniero Alberto Regal Matienzo, antiguo maestro de la Escuela Militar de Chorrillos e historiador, dedicado a la investigación de los orígenes de la Ingeniería peruana, aportando en el conocimiento de la tecnología constructiva de los antiguos peruanos.[i]

[i]Entre sus obras tenemos: Los caminos del Inca (1936), Los puentes del Inca (1970), Los trabajos Hidráulicos del Inca en el Antiguo Perú (1970), Historia del Real Felipe (1961), Historia del Ferrocarril (1965) y Castilla Constructor (1967).

Alberto Regal Matienzo, alumno de la Escuela de Ingenieros,
Oficial de Reserva de Ingeniería, 1913. 

Una función importante en la Escuela de Ingenieros fue desempeñada por los Oficiales Instructores del Ejército que impartieron la enseñanza militar, a través del programa de instrucción militar con las asignaturas de fortificaciones, puentes, ferrocarriles militares y Conferencias, a cargo de reconocidos Jefes Militares. En 1936, se creó el Curso de Ingeniería Militar, de la cual fue profesor el Mayor del Ejército José del Carmen Marín Arista. Esto no eximía a los alumnos de asistir a las prácticas militares para pasar de año, las cuales quedaron a cargo de la Escuela Militar de Chorrillos, así como de formular los programas de instrucción, designar a los Oficiales encargados y a los jurados de las pruebas.
Enseñanza de Ingeniería Militar en la Escuela Militar de Chorrillos, a inicios del S. XX
Con fecha 30 de setiembre de 1921 se creó en la Escuela Militar una Sección de Oficiales Alumnos (OOAA) de Ingeniería, con la finalidad de lograr la “especialización de oficiales en el Arma de Ingeniería, lo cual era una exigencia inaplazable”. Podían concursar a ella los Tenientes y Subtenientes del Ejército en servicio activo, los Ingenieros diplomados en la Escuela de Ingenieros y los alumnos del tercer año de la misma, y los cursos tendrían una duración de dos años.
Es pertinente indicar que la gran mayoría de los oficiales de otras armas y de los asimilados que se titularon como “Ingenieros Militares” en la Sección de OOAA de Ingeniería, llegaron a conformar un significativo núcleo de oficiales pioneros del Arma, pero otros distinguidos oficiales conservarían su Arma de origen.
Otro grupo de oficiales de Armas diferentes a la Ingeniería, que no asistieron a los cursos dictados en la Sección de OOAA de Ingeniería de la Escuela Militar, se reclasificaron como oficiales de ingenieríapor haber realizado estudios de Ingeniería en la Escuela de Ingenieros o en algunas universidades o institutos técnicos del extranjero, o por haber ejercido cargos de Ingeniería Militar durante muchos años.
A partir de 1928, se activó el Arma de Ingeniería en la Escuela Militar de Chorrillos, a la cual podían acceder los cadetes al término del primer año de instrucción, iniciándose de esta manera la formación de oficiales “natos” de Ingeniería; es así que, desde 1930, han egresado sucesivas promociones de Oficiales de Ingeniería hasta hoy.

 Promoción “Tacna”, con primeros ingenieros militares egresados de la EMCH, 1930

No obstante, hubo la necesidad de seguir preparando Oficiales de Reserva de Ingeniería en base a Ingenieros Civiles graduados, tal como sucedió en 1933 con motivo del conflicto con Colombia, donde estos Oficiales de Reserva de Ingeniería (Ingenieros Civiles), fueron destacados a los Batallones de Zapadores por períodos de instrucción de tres meses prorrogables. Los que voluntariamente lo desearan y reunieran los requisitos exigidos por la Escuela Militar de Chorrillos, podía seguir el 5to. Año de Ingeniería en el Plantel militar, al término del cual se graduarían como Subtenientes de Ingeniería efectivos.
Entre los Oficiales de Reserva de Ingeniería que decidieron lograr la efectividad, al amparo de dichas disposiciones, se encuentran: Rafael Dávila Mesía, Enrique Bernales B., José Jannaeu N., Mario Ungaro M., Alfonso Ghersi O., Rodolfo Marquina, Arturo Oquendo de la Flor, José San Miguel Dyer, José Sueyras, Carlos Méndez Parodi, Juan Traverso, Renato Guzmán Barrón, José Cossío Vera Tudela, Edulfo Canales Marcos, Enrique Valdivia, Rafael Drinot, Miguel Pinto Llerena, Dionisio Quelopana, Luis Raez, Emilio Bermúdez P., Pedro León Ll., Luis Trigoso Reyna, Arnaldo Gasco H., Luis Tapia S., Julio Chamochumbi y Eduardo Errea del Alcázar.

Alumnos de las Escuelas de Ingeniería y Agronomía, en clase de Táctica en
la EMCH, 
con el Tte. Crl. Felipe de la Barra, con motivo del conflicto
de Leticia, 1933.

Conclusión
Como se aprecia, en los inicios de la República, la Ingeniería Militar tiene un rol protagónico asumiendo las tareas necesarias para el progreso del nuevo Estado, situación que empieza a variar a mediados del siglo XIX, con las nuevas necesidades de desarrollo y la innovación técnica, lo que demandaun incremento de obras públicas de carácter no militar, con lo cual aparece la Ingeniería Civil, asumiendo las obras de los campos no militares. Sin embargo, la relación entre ambas Ingenierías se mantuvo en épocas de paz y guerra, de manera complementaria, hasta las primeras décadas del siglo XX, teniendo como punto común la enseñanza de la ingeniería militar y llegando a demostrar que, ante los retos afrontados por el Perú a través de la historia, ambas ingenierías fueron necesarias y cumplieron su rol en el progreso y la defensa nacional.
(*) General EP, Master of Science in National Resource Strategy graduado en la “National Defense University” – Washington D.C.- USA y en el “George C. Marshall, European Center for Security Studies”, en Garmish-Partenkirchen – Alemania, así como en otros centros de estudios militares de Canadá, China y Colombia. Es Ingeniero Militar, Investigador y Miembro de Número del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú; además ejerce como Ingeniero Civil, con posgrados en universidades nacionales; cursando el Doctorado en Ciencias Sociales con especialidad en Historia en la UNMSM.

Referencias Bibliográficas:

[1]López Soria José Ignacio, Relaciones entre la ingeniería militar y la ingeniería civil en el Perú del siglo XIX, Quipu, Revista Latinoamericana de Historia de las Ciencias y Tecnología. Vol. 15, Nº 3, 2013, pp. 274-275

[1]Ing. Regal Alberto, “Castilla Constructor”.

[1]López Soria, Op. Cit., p. 278

[1]López Soria José Ignacio, Historia de la Universidad Nacional de Ingeniería, Tomo I – Los años fundacionales (1876-1909), 3ª. Ed., UNI: Editorial Universitaria. Lima, 2012, p. XXIV.

[1] López Soria, Op. Cit., p. 279

[1]López Soria, Historia de la UNI, p. XXIV

[1] López Soria, Op. Cit., p. 282

[1] La intervención de EEEUU, Brasil y Argentina, evitó que dicha tensión desembocara en conflicto armado con el Ecuador; por su parte, el Rey de España se abstuvo de emitir su laudo. Esta situación se mantuvo latente a lo largo del S. XX, llevando a la guerra de 1942 y los conflictos de 1981 y 1995, hasta llegar al Tratado de Paz de Itamaraty de 1998 que demarcó la frontera.

[1]El conflicto fue solucionado mediante el Tratado Polo – Bustamante, Tratado de Rectificación de Fronteras firmado entre Bolivia y Perú el 17 setiembre de 1909.

[1]Cazorla Moquillaza Isaac, Resolución del gobierno del 14 de marzo de 1911, publicado en Boletín de Minas, Industrias y Construcciones (BMIC) Serie II Tomo III. Lima, marzo 31 de 1911. Nº 1 a 3. p. 4-5, en Historia de la Universidad Nacional de Ingeniería. Tomo II: El crecimiento y la modernización (1909-1930). Lima:1999, p. 91

[1]Ibídem, p.94

[1]Ibídem, p. 94

[1]Ibídem, p. 95

[1] Ibídem, p. 99-102

[1]Guzmán, Felipe. “Militarización de la Escuela de Ingenieros”, en Revista Ingeniería Nº 83 y 84, de julio y agosto de 1921, p. 36; citado por Cazorla, Op. Cit., p. 107.

[1]MADEI. 1914, p. 34; en Cazorla, Op. Cit., p. 107.

[1]Revista Ingeniería Nº 2, del 15 de junio de 1913; en Cazorla, Op. Cit., p. 102.

[1]Revista Ingeniería Nº 16, Editorial del 15 de enero de 1914; en Cazorla, Op. Cit., p. 103.

[1]BMIC, Serie II Tomo VI, Lima 30 de junio de 1913, Nº 4 a 6. p. 54. Extraído de “La Prensa”; en Cazorla, Op. Cit., p. 105.

[1]Entre sus obras tenemos: Los caminos del Inca (1936), Los puentes del Inca (1970), Los trabajos Hidráulicos del Inca en el Antiguo Perú (1970), Historia del Real Felipe (1961), Historia del Ferrocarril (1965) y Castilla Constructor (1967).

[1]Oficio de Enrique Laroza al Ministerio de Guerra, de fecha 4 de julio de 1936; Rodríguez Valencia Katya, en Historia de la UNI, Tomo III, p.135

[1]Oficio del Jefe del Estado Mayor General a Enrique Laroza, de fecha 5 de mayo de 1938; Ibídem, p.135.

 

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