Nota del editor

 

Debe ser casi imposible que haya un leonciopradino que viva excento del acendrado y leal afecto que cada uno tiene encendido respecto a su alma mater. Tres años de la vida de un niño/joven son  impactados profundamente por una disciplina distinta, en ambientes tan diferentes, rodeados por centenares de compañeros, lejos del calor hogareño y -con el transcurrir de los meses y años -obligado, primeramente, a indispensables prácticas de competencia; luego, a asumir obligaciones y deberes muchas veces difíciles de aceptar, posteriormente, encaramados a ejercer el ‘mando’ impensado;  sufrir/disfrutar luego de los avatares de una vida castrence y escolar. Y, por cierto, ¡descubrir la verdadera amistad del compañero cómplice de promoción que muy probablemente la conserve toda la vida!
Al pasar los años ese ser humano dividiniza todo lo vivido: lo malo y lo bueno y bastará solo escuchar o leer las siglas de CMLP que lo remontará a tiempos, finalmente felices, aunque nos los hayan sido tanto.

Sirva este preámbulo para comprender porqué a nuestros compañeros -a diferencia de exalumnos de otros colegios- les satisface la natural necesidad emocional institucional su promoción casi exclusivamente y por qué tenemos asociados que solo cubren poco más del 5% del total de exalumnos y porque elegimos, históricamente, a un presidente con menos del 3 % 

¿Hay otras razones, tú qué opinas?

Un abrazo cordial

Kique Wong VIII 
Asociado 058

Ingresa aquí:

http://www.gacetaleonciopradina.com

 

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